Hace meses que no tenía tiempo para meterme en la cocina a preparar algo dulce y diferente a lo que suelo hacer. El culpable de mantenerme tan lejos de lo que tanto me gusta, no es más que el trabajo. Sí ese que nos paga los recibos. Pero aquí estamos de nuevo, con muchas ganas de recuperar los “buenos viejos hábitos” de comer mejor conociendo los ingredientes y siendo partícipe del proceso.
Hoy me he plantado delante de los armarios de la cocina y revisando me encontré con varias cosas que estaban a punto de caducar así que me dije para mis adentros que no había más excusas. Y así ha sido como esos dos sobres de gelatina de limón y ese medio litro de nata no han terminado en la basura. No es que la gelatina de limón sea muy sana, pero tampoco hay que obsesionarse y de vez en cuando en pequeñas dosis se pueden cometer excepciones.
La receta la adapté de una típica tarta de limón pero decidí quitarle la base de galleta y hacerla en copas individuales. Así ha quedado tipo mousse o crema de limón.
Ingredientes
Modus Operandi