El Psyllium es una semilla que tiene origen en la India e Irán. Es conocido también como Ispaghul o Llatén de la India y ha sido utilizado durante siglos en todas las civilizaciones.
La palabra psyllium deriva del griego "psyllia" y significa "pulga", debido al tamaño tan diminuto de la semilla.
En el mercado existe una gran cantidad de cápsulas para tomar como suplemento, en esta entrada hablo de los efectos positivos que tiene su ingesta, refiriéndome a incorporación de esta planta en la elaboración de recetas, no como suplementación, pues en este último caso es importante tener en cuenta que pueden haber algunas contraindicaciones que eviten dicho tratamiento. Si estás interesado en tomar este tipo de cápsulas para mejorar el tránsito intestinal hazlo bajo supervisión de un profesional.
Paradójicamente esta semilla tiene beneficios tanto para el estreñimiento como para la diarrea, se debe a que es una planta mucilaginosa que favorece nuestro tránsito intestinal. También está recomendado para aliviar las dolencias de hemorroides o fisuras anales porque facilita la evacuación fecal.
Se trata de una planta reguladora: actúa normalizando la consistencia del excremento. Incluso, gracias a su poder regulador puede ayudar a reducir los síntomas de síndrome de intestino irritable, un trastorno digestivo muy molesto para el que lo padece.
Es ideal para seguir dietas de control de peso porque nos aporta saciedad. Además contribuye a regular los niveles de colesterol gracias a que ayuda a expulsar el exceso de grasa ingerida.
Tiene un gran uso en nuestra cocina, pues podremos emplearlo en la elaboración de masas como panes y bizcochos para:
Para emplear el psyllium en nuestras recetas utilizaremos cáscara de psyllium molida. El grano de psyllium molido se emplea para regular el tránsito intestinal únicamente, la cáscara además de dicho beneficio nos aporta las propiedades panificables y culinarias que hemos mencionado en el punto anterior.
Para utilizarlo en panes y bizcochos pondremos 1 cucharada sopera por cada medio kilo de harina. Tendremos que añadir un poco más de líquido a la masa para que no varíe la consistencia final. Deberemos añadir el psyllium a la harina antes de añadir los líquidos. La verdad es que el resultado se nota.
En mi experiencia propia, he comido pan de trigo sarraceno, pues es uno de los ingredientes más recomendados para nuestra dieta, del que hablaremos próximamente, y he notado una gran diferencia en textura y consistencia del pan elaborado con psyllium del elaborado sin. La textura del que contenía psyllium es mucho más esponjosa; de hecho se recomienda su uso en la elaboración de panes y bizcochos sin gluten, y es que este tipo de harinas nos dan un resultado mucho más compacto que las harinas con gluten.
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