
Se dice por ahí que el desayuno es la comida más importante del día, que debe ser completo y variado para que nos proporcione la energía suficiente para empezar el día con ánimo y buen humor. De hecho mi profe de nutrición una vez nos dijo que el desayuno, al igual que el resto de comidas, debería estar compuesto por hidratos, proteínas y grasas, y ya sabéis lo que dice el refrán, desayuna como un rey, come como un prícipe y cena como un mendigo.
Es fácil dejarse envolver por las prisas, el sueño y la rutina, pero con un poquito de buena voluntad y planificación, se pueden hacer maravillas; aunque solo sea un par de días a la semana, variar y cambiar. Bien recuerdo que mi madre para salir de los cereales o galletas con leche de todos los días, preparaba croissants a la plancha los sábados y los domingos churros con chocolate; a veces éramos nosotras las que sorprendíamos a mis padres con unas tortitas en la cama.
Si lleváis un tiempo siguiendo el blog o si echáis un vistazo al índice de recetas, veréis que el apartado de desayuno es bastante extenso, encontraréis bizcochos, huevos benedicts, porridge, salmón ahumado, cereales caseros, smoothies, tortitas… Y es que nos encanta este momento del día, del que intentamos disfrutar al máximo incluso los días de trabajo, por eso que haya multitud de opciones para que hagáis vuestros desayunos más atractivos, nutritivos, apetecibles y sexies.
Para los que no las conozcáis, las semillas chía son las semillas de la salvia hispánica, son diminutas, de color grisáceo y blanco. Se le atribuyen diversas propiedades, son una excelente fuente de fibra, antioxidantes, calcio, vitamina B, omega 3 y proteínas; pero lo que más me gusta de ellas es que son super saciantes. Cuando las dejas reposar en líquido, las semillas se hinchan y adquieren una textura gelatinosa. Gracias a wikipedia me he enterado que este gel impide la absorción rápida de carbohidratos impidiendo su transformación en azúcares sencillos, lo que es genial para los diabéticos ¿Donde encontrarlas? En supermercados o tiendas naturales, sección bio y de dietética de los supermercados, internet y yo curiosa y gratamente las he encontrado en el mercadillo semanal de Cambrils ☺, no son muy baratas que digamos, unos 17€ el kilo, pero la verdad que cunden un montón, pues normalmente no usas más de 4-10 gramos por ración.
La forma de preparación básica de este pudding es dejar las semillas en reposo con líquido, ya sea agua natural, de coco, leche de vaca, de almendra, de soya o incluso zumo. Para completarlo y hacer de este pudding un desayuno digno de cualquier dios añade yogur, unas nueces y algo de fruta. Nuestro primer intento ha sido manzana troceada, salteada con un poco de miel, canela, pipas de calabaza, arándanos deshidratados y nueces pecanas. Pero seguro que pronto probamos otras mezclas y sabores.