A media mañana nos apetece mucho matar el gusanillo con algo rico, rico que nos aguante hasta la hora del almuerzo. Algo fácil de comer pero que nos resulte delicioso ya que hacemos un alto en el camino. Este pudin es maravilloso, suave, cremoso y muy, muy sabroso, con la intensidad de la albahaca y el orégano y la suavidad de los huevos y el queso. Por supuesto muy fácil de elaborar, baratito y que da mucho juego. En tostadas, a cucharadas.. ideal con un poco de mayonesa o tomate frito. Os dejo la receta de este aperitivo o brunch para darle magia a las papilas gustativas. Disfrutad....
1 manojo de albahaca 1 cucharada hermosa de orégano 1 paquete de queso parmesano rallado (o del sabor que más os guste) 1 tomate 2 dientes de ajos 4 huevos sal pimienta 1/4 de vaso de aceite de oliva virgen extra 25 gr. de mantequilla 25 gr. de harina 1/2 vaso de leche 1 brick de nata (200 ml.)
Echamos la mantequilla en una sartén y cuando funda integramos la harina. La cocinamos un poco y añadimos la leche, la nata y sal y pimienta. Hacemos una bechamel. En una cacerola alta echamos la bechamel, los huevos, los ajos picados, la albahaca troceada, el orégano, el tomate picado, el queso, el aceite, sal y pimienta y batimos bien. Enmantequillamos un molde, echamos la masa dentro y llevamos al horno precalentado a 180º al baño María durante 45 minuto aproximadamente o hasta que al pinchar veamos que está cocinado. Esperamos que enfríe, desmoldamos y servimos acompañado de mayonesa, tomate frito, tomatitos picados... Manjar de Dioses...