El coco es definitivamente uno de los grandes regalos de la naturaleza. Nos brinda su agua, llena de nutrientes y electrolitos, perfecta para hidratar el organiso, calmar la sed y alimentarnos. Su carne blanca y jugosa, es un alimento lleno de fibra, alto en grasas saturadas y con un exquisito sabor dulce. Su consumo es recomendable, siempre y cuando sea moderado, ya que es un alimento grasoso. Precisamente por esta condición, se extrae de la pulpa el aceite de coco; que es una sustancia que se convierte en sólida a temperatura ambiente y se fluidifica al calentarse.
Este aceite tiene múltiples usos en el campo del cuidado de la piel y el cabello; y también ha cobrado popularidad desde hace un tiempo en el mundo de la gastronomía. Tiene defensores y detractores, y la verdad es que aun no hay estudios que unifiquen el criterio acerca de cuan bueno o malo es su consumo. Es una grasa altamente saturada, pero contiene ácido laurico, el cual se sabe, aporta beneficios a la salud.
Ciertamente el coco es una fruta rica y exótica que puede hacer que un plato salado cobre vida o que un postre, por sencillo que sea, se torne irresistible. Y por eso les comparto hoy este rico y sencillo postre, super cremoso, dulce, saludable y muy fácil de preparar. Completamente libre de azúcar y de lácteos, si sustituyen el yogurt griego tradicional por el de coco. Además con trozos de fruta fresca por encima como toping.
Se puede utilizar cualquier fruta que se tenga en casa o que este en temporada. Obviamete, al ser un pudin dulce y cremoso, lo mejor es contrastarlo con frutas cítricas.


PREPARACIÓN:
