¿Qué pasa si un chico joven, a punto de casarse, tropieza con una de las cinco famosas de su lista? Pues, para empezar, que la novia, decide romper con él y huir a su ciudad natal para refugiarse en su familia. A partir de ahí, su carácter un poco beligerante e impulsivo, la ponen en situaciones muy divertidas que te hacen reír.
Gente que viene y bah, de Laura Norton, es el libro en el que me he inspirado para hacer la receta de La cocina typical spanish de este mes. Se trata de homenajear los libros, de incentivar la lectura vinculándola a la cocina. Unimos así, cada mes de abril, dos de nuestras pasiones: cocinar y leer.
Se trata de un libro muy divertido con situaciones un poco alocadas, pero os puedo asegurar que yo, que leo en el tren de camino al trabajo, me he visto en alguna ocasión riendo sola para el regocijo de mis compañeros de viaje.
Bea, la protagonista de este libro, es cántabra. A su tierra vuelve para lamer sus heridas y una de las comidas familiares la terminan con la famosa quesada pasiega que es la receta que os traigo hoy. Un postre típico de aquella zona de España y que a mí me ha entusiasmado cada vez que he ido allí. Tradicionalmente se prepara con leche cuajada; yo he usado queso de Burgos, en sustitución, pero del bueno, el que venden al peso en las queserías o charcuterías; no el que venden envasado en tarrinas que, la verdad, no sabe a nada.
Receta de la quesada pasiega
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Con thermomix:
Ponemos la cáscara de limón en el vaso y trituramos 3 segundos a velocidad máxima para obtener ralladura de limón.
Añadimos el queso de Burgos. Trituramos 10 segundos, a velocidad 5.
Incorporamos el resto de los ingredientes y mezclamos 1 minuto, velocidad 6.
Engrasamos el molde en el que vayamos a cocer nuestra quesada con mantequilla, para evitar que se pegue y volcamos la masa en él.
Horneamos a 170º, calor arriba y abajo, sin aire, durante 40 minutos o hasta que al pinchar con un palillo, salga limpio.
Método tradicional:
Como véis, se trata de una receta muy facilita de hacer y muy resultona. Queda un postre divino, aunque a mí me gusta más para merendar, apto para amantes del queso como nosotros. A la cachorrita pequeña que, por cierto, fue quien la cocinó -salvo la parte de usar el horno- le ha encantado y qué os voy a decir del papá de los cachorritos. ¡Yo tuve casi casi que esconder un par de pedacitos para poder catarla!
