CARMEN

Hoy cocinamos quesadillas de leche o, como se dice originalmente, queijadas de leite, ya que este delicioso postre, es una receta de origen portugués.
Sin duda, la palabra que define a estos pastelitos es cremosidad, tienen un interior con una textura increíblemente suave y cremosa, y un sabor que a mí, particularmente, me recuerda mucho a la leche frita, ¡toda una delicia!
Además, no pueden ser más fáciles y rápidos de preparar, así que no hay excusa para no hacerlos, te cuento cómo se preparan, ¡empezamos con los ingredientes!:
1
Empezaremos poniendo en un bol los huevos y el azúcar. Batiremos con la batidora de varillas, no hace falta mucha velocidad, ni durante mucho tiempo, la mezcla esponjará enseguida.
2
Cuando tengamos azúcar y huevos integrados, incorporamos la mantequilla derretida (¡pero no caliente!) y el aroma elegido, y batimos de nuevo.
3
Añadiremos ahora la harina al bol, lo haremos a través de un tamiz o un colador y batiremos de nuevo, a baja velocidad, hasta que tengamos una masa fina y sin grumos.
4
Por último, incorporamos la leche y mezclamos de nuevo, mejor a mano para que el líquido no salpique.
5
Pasamos ya a preparar los moldes. Puedes utilizar moldes de magdalenas o cualquiera similar, yo suelo usar flaneras individuales, tienen el tamaño y la forma perfecta para las quesadillas.
6
Engrasamos muy ligeramente los moldes y repartimos en ellos la mezcla que acabamos de preparar. Debemos rellenar, como mucho, hasta 3/4 partes de su capacidad ya que, dentro del horno, la masa subirá un poquito.
7
Metemos las quesadillas al horno, que debe estar precalentado, y las horneamos con calor arriba y abajo, a 180-190ºC, hasta que estén cuajadas y doraditas, en mi caso tardan unos 35 minutos en estar listas.
8
Ya fuera del horno, las dejamos enfriar y reposar un poquito antes de desmoldarlas… y ¡listas para servir!

Y antes de irme, recomendarte otro dulce tradicional que también es muy fácil y rápido de hacer, los suspiros de amante, ¡no te los pierdas!