¿Sabes ese momento en el que sacas una bandeja del horno y el queso está burbujeante, dorado y perfecto? Probablemente sea emmental. Este queso suizo con sus típicos agujeros es mucho más que un relleno: es el que hace que un plato ordinario se convierta en algo memorable, con ese sabor ligeramente dulce y esa textura que funde sin apelmazar.
La razón por la que este queso funciona tan bien en la cocina es su capacidad para fundirse uniformemente sin separarse en grasas. Eso lo hace imprescindible para gratinados, sándwiches y platos al horno. Mi consejo: cómpralo en láminas si lo vas a usar para fundir, y en bloque si prefieres rallarlo tú misma. La diferencia en sabor es notable.
Aquí tienes las mejores formas de sacarlo del tedio y llevarlo a tu mesa, desde las clásicas tortillas hasta platos sorprendentes que te harán replantearte qué puedes hacer con él.
Un desayuno o cena rápida que combina la cremosidad del queso fundido con un toque de especias. El merquén le da ese punto ahumado que lo diferencia de las tortillas de toda la vida.

Un clásico francés donde el queso es la estrella final. Verás cómo forma una costra dorada y crujiente que contrasta con la sopa de cebolla caramelizada debajo.

Todo lo que necesitas saber sobre cómo preparar este acompañamiento que roba protagonismo a cualquier carne o pescado. La combinación de papas blandas, puerros dulces y queso fundido es casi irresistible.

Unas tartaletas que funcionan tanto como tapa como para comer en casa. El queso actúa aquí de aglutinante perfecto entre verduras y bacon crujiente.

Un aperitivo o tentempié que sorprenderá en cualquier reunión. Te sorprenderá lo fácil que resulta hacerlo y lo rápido que desaparece de la mesa.

Un plato contundente donde el queso se convierte en salsa cremosa que envuelve la carne. Ideal para días en los que apetece algo más elaborado.

Un sándwich sin pretensiones que demuestra que a veces lo simple, bien hecho, es lo mejor. El queso aquí brinda cuerpo y cremosidad al conjunto.

Un repaso por la receta que toda cocinera debe dominar. La bechamel y el queso forman una alianza perfecta para que ninguna verdura se escape sin estar deliciosa.

Como ves, el emmental es uno de esos ingredientes que funciona en casi cualquier escenario culinario. Así que la próxima vez que lo tengas en la nevera, no pienses solo en quesadillas: las posibilidades son mucho más amplias y deliciosas.