Si hace poco probaste una tarta italiana y te preguntaste por qué tenía esa textura tan cremosa y suave, casi seguro que conociste la ricotta. Es uno de esos quesos que, una vez lo pruebas, quieres tenerlo siempre en la nevera. La realidad es que muchas personas ni siquiera saben que existe, y cuando lo descubren, se preguntan cómo han vivido sin él tanto tiempo.
La buena noticia es que este ingrediente funciona en prácticamente cualquier contexto: postres, pizzas, pastas, e incluso acompañamientos salados. Eso sí, merece la pena conocerlo bien para sacarle todo el partido. Hay diferencias entre marcas y tipos que marcan mucho el resultado final de tus recetas.
Aquí te vamos a mostrar desde cómo hacer tu propia versión casera hasta recetas que te van a sorprender. Verás que hay mucha más versatilidad de la que imaginas, y que con este queso puedes hacer tanto un postre de restaurante como un plato de pasta de diario.
La receta clásica que nunca falla. Te mostrará la forma más tradicional de trabajar este queso en un postre que parece complicado pero es sorprendentemente fácil de hacer.

Un giro más moderno de la versión tradicional italiana. Aquí verás cómo combinar este queso con otros sabores para conseguir algo más sofisticado.

Cuando las cerezas están en temporada, esta es la excusa perfecta para una tarta que se prepara en menos tiempo del que crees. Un postre elegante sin complicaciones.

Si prefieres porciones individuales, estas tartaletas son tu solución. Todo lo que necesitas saber sobre cómo servir este queso en formato personal y bonito.

Un bizcocho que rompe el esquema de la tarta. Te sorprenderá descubrir cómo este queso se integra en una masa para conseguir una miga increíblemente jugosa.

La joya napolitana por excelencia. Un repaso por la que probablemente sea la receta más elaborada pero también más espectacular donde protagoniza este queso.

¿Te gustaría hacer el tuyo en casa? Aquí descubrirás que es mucho más sencillo de lo que parece y los resultados son infinitamente más frescos que los comprados.

La cara más salada de este queso. Una pizza que demuestra que este ingrediente no es solo para dulces y que funciona perfectamente en platos principales.

Como ves, hay un mundo entero más allá de la tarta. Una vez que empieces a experimentar con este ingrediente, verás que es imposible dejar de usarlo. La clave está en entender su personalidad: delicado, versátil y siempre dispuesto a mejorar cualquier receta.