Quiche de Setas de Cardo con Polvo de Jamón

De lugares comunes, para eso nos reunimos, para hablar de lugares comunes. Empezamos por el primero, por el que marca el origen de lo que somos en este momento. Nuestra infancia en el pueblo transcurrió en un barrio lleno de niños y las noches de verano facilitaban nuestras aventuras callejeras. Las madres y abuelas consentían nuestros juegos nocturnos porque el barrio era una pequeña jungla familiar. Un barrio con laguna y plantío cuyos límites al frente lo marcaban los huertos. Este era nuestro territorio. No había peligro, los mayores cuidaban y vigilaban a los pequeños y todos podíamos volver a casa más tarde que las parejas de novios. Un poco antes de las once, siempre había alguno escondido haciendo guardia en la esquina de la callejuela, cerca de la plazuela del Hospital, para dar la voz de alerta en cuanto llegaba Lucita. (A las chicas os lo contamos después, los que miramos somos los chicos)Se trataba de acercarse despacio, sin hacer ruido, como los indios de las pelis que "echaban" en el tele-club y espiar su despedida. Lucita entrecerraba los ojos cuando se dejaba besar por su novio, pero también los mantenía abiertos, vigilantes y atentos a la mirada impertinente de los pequeños gamberros y grandes aprendices. Los besos de Lucita fueron los besos  de nuestra infancia. Todos estábamos pendientes de ellos, los que los disfrutaban en primera línea y los que oíamos, sentados en corro, el relato adornado, exagerado, de la apasionante y apasionada despedida, como si de un serial radiofónico se tratara. Un beso ahora es un beso, pero antes era todo un melodrama, sobre todo si el entorno era  un pueblo y el noviazgo no acababa en boda. Alguna pelea hubo por quién vigilaba, quién se ponía y dónde, quién contaba y qué? nada que no  lograra resolver  una "rifa" diaria de puesto de vigilante primero, segundo, tercero? y así transcurrió nuestra infancia, llena de besos, soñando con besos, contando besos, hablando besos, espiando besos, narrando besos. Y para esta reunión de amigos de la infancia en la que cada uno aporta varios recuerdos y  un plato, yo traigo:

 QUICHE DE SETAS CARDO CON POLVO DE JAMÓN Y ROMERO



Ingredientes:

1 lámina de masa de hojaldre refrigerada.

4 huevos.

200 ml de nata líquida.

100ml de leche entera.

150 grs de queso crema.

Sal y pimienta negra recién molida al gusto.

250 grs aprox. de setas de cardo frescas (Sirven  si las has recogido en temporada y las has congelado, envasado al vacío o deshidratado).

2 puerros (la parte blanca) muy picaditos.

4 c.s de aove.

4 lonchas finas de jamón.

Unas ramitas de romero fresco.

Elaboración:

En papel de cocina ponemos una loncha de jamón lo envolvemos, ponemos otra loncha, la envolvemos y así con las cuatro. Lo ponemos  2 minutos a máxima potencia en el microondas. Nos quedarán muy crujientes, con ellas podremos  hacer el polvo de jamón que reservaremos para  luego echarlo por encima de nuestra quiche.

En una sartén ponemos el aceite y pochamos el puerro, cuando este blandito añadimos las setas, salpimentamos, removemos y dejamos cocinar durante 10 minutos.



Mientras, ponemos un poco de mantequilla en un molde de horno de paredes bajas y lo forramos con papel de hornear (así el papel quedará fijado al molde) y sobre el papel ponemos la masa de hojaldre.

Encendemos el horno a 200º

En un bol amplio, batimos los huevos y mezclamos  muy bien con la nata y el queso.

A la mezcla de huevos con queso le añadimos la de puerros y setas bien escurridas (reservamos las más pequeñitas para adornar por encima la quiche), removemos y vertemos sobre la masa de hojaldre.



Cocemos a 180º de 20 a 25 minutos. Fuera del horno y en caliente espolvoreamos con el crujiente de jamón y le ponemos unas ramitas de romero que con el calor subirán hasta nosotros el agradable aroma de la planta.



Nota: Si las setas están deshidratadas deberás ponerlas un par de horas en agua templada a rehidratar. Si están congeladas, deberás dejarlas descongelar y apretarlas con las manos para que suelten el exceso de agua.  Las que yo he utilizado (recolectadas por mi cuñado) estaban limpias, envasadas al vacío y luego congeladas.