La quiche, ese invento francés a caballo entre la tortilla y la pizza, es un plato con un montón de ventajas: prácticas de comer, se adaptan a lo que tengas en la nevera, ideales para el tupper y suelen entran por los ojos.
Éstas de hoy, en formato individual, son de setas y gambas, una buena combinación.
Ingredientes
Preparación
La masa quebrada
La elaboración de la masa quebrada, que constituye la base de la quiche, está publicada en el blog, podéis acceder a la receta haciendo clic aquí.
En esta ocasión hemos optado por hacer quiches individuales y hemos dividido la masa en cuatro porciones iguales con las que hemos forrado moldes de tartaletas. Recordar que antes de rellenarlas hay que cocerlas "al blanco" (se explica en la recta de la masa).

El relleno
Limpiar y cortar en trozos las setas si son frescas. Fuera de temporada pueden utilizarse congeladas u otras variedades frescas de cultivo.
En una sartén al fuego calentar un par de cucharadas de aceite y pochar las setas hasta que se ablanden. Retirar y, en el mismo aceite, saltear las gambas hasta que cambien de color.
Rallar el queso parmesano y reservar.
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Si es posible cortar unas finas láminas de alguna de las setas, freír ligeramente y reservar para la decoración.
Batir los huevos en un bol, salpimentar, añadir la leche y mezclar bien.
Incorporar las setas, las gambas y el queso rallado y remover bien.
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Rellenar las tartaletas, previamente cocidas, con la crema del relleno.
Hornear a 180º durante unos 20 minutos aproximadamente, hasta que haya cuajado y empiece a dorarse la superficie. Retirar del horno y servir.
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Y aquí encontrarás algunas ideas más para tus tartas saladas (hacer clic aquí)