El quiche es una elaboración propia de la gastronomía francesa que se ha extendido a numerosos lugares del mundo. Consiste en una pastel salado, elaborado sobre una base de masa quebrada, que se rellena con diversos ingredientes, como carnes y verduras. Posteriormente, se cubren éstos con huevo batido, y crema de leche, y el conjunto se cuece en el horno hasta que el huevo cuaje. En la receta de hoy os traemos una versión elaborada, entre otros ingredientes, con champiñones, mortadela y queso. El resultado es un plato con una textura y un sabor deliciosos. En nuestra página podéis aprender a elaborar otros ricos pasteles salados, como los que os presentamos en nuestras de recetas de quiche de Roquefort y quiche de coliflor y brócoli.
Comenzamos la receta preparando la masa. Para ello, ponemos en un cuenco la harina y la mantequilla. Desmenuzamos ésta mezclándola con la harina hasta formar una especie de gachas. A continuación, añadimos la sal y mezclamos. Por último, echamos el huevo y amasamos hasta que obtengamos una masa de textura homogénea. Una vez que tenemos lista nuestra masa, tapamos el cuenco con un plástico y lo llevamos a la nevera donde dejamos reposar durante 45 minutos. Mientras la masa reposa, preparamos el relleno. Con un trapo, limpiamos la tierra que puedan tener adherida los champiñones y los cortamos en trozos. Precalentamos el horno a 180º C. Calentamos aceite en una sartén y echamos los champiñones troceados. Pochamos hasta que pierdan buena parte de su agua. Apartamos del fuego y reservamos. En un cuenco, batimos los huevos junto con la pimienta, la nuez moscada y la sal. A continuación, vertemos en el cuenco la nata y la leche y seguimos batiendo. Reservamos. Cortamos la mortadela en tacos del grosor que queramos. Sacamos la masa del frigo y la estiramos con la ayuda de un rodillo. Colocamos la masa en el interior de un molde y la cubrimos con papel vegetal. Sobre el papel, disponemos una buena capa de garbanzos crudos para impedir que la masa suba durante el horneado. Llevamos al horno y horneamos durante 15 minutos a 180º C. Sacamos del horno y retiramos el papel vegetal junto con los garbanzos. Sobre la masa, distribuímos los champiñones, los tacos de mortadela y el queso rallado. Por último, vertemos sobre la mezcla de huevos batidos, nata y leche. Metemos al horno y horneamos durante 40 minutos a 180º C o hasta que el huevo cuaje. Retiramos del horno y servimos.
Anotaciones y Consejos
Os animamos a introducir en esta receta todos aquellos ingredientes que sean de vuestro agrado. Así, podéis sustituir la mortadela por un poco de pescado cocido, o una pechuga de pollo troceada y pachada por la plancha.