Hacía tiempo que quería hacer croquetas, pero nunca me animaba. En estos días en los que tenemos más tiempo deduje que era el momento ideal para aventurarme. Os cuento cómo las hice yo, que he de decir que no me quedaron nada mal.
Receta para unas 16 croquetas
Ingredientes:
Elaboración:
Cocemos una pechuga de pollo para que podamos desmenuzarla. Podéis usar restos de pollo asado, cocido… Este paso es muy a vuestra elección, ya que podéis incluso sustituir el pollo por cualquier otra carne o ingrediente.
Lo dejamos enfriar y desmenuzamos con las manos, se hace de forma muy fácil. En una sartén, echamos el aceite y sofreímos la cebolla cortada en trozos muy pequeños hasta que se dore. Una vez que se ha dorado, añadimos el tomillo y la pechuga desmenuzada. Lo mantenemos todo junto un par de minutos a fuego bajo.
A continuación, añadimos la mantequilla a fuego medio. Mientras se derrite con la mezcla anterior, disolvemos la harina en la leche en un recipiente aparte. Una vez disuelta, la vamos incorporando a la sartén poco a poco mientras realizamos movimientos envolventes. Es muy importante que no se pegue la mezcla.
Cuando no quede líquido y sea una mezcla más consistente, tipo masa, retiramos la sartén del fuego y dejamos enfriar un par de horas.
Echamos pan rallado (si es del que lleva ajo y perejil incorporado, mejor) en un plato hondo. En otro añadimos un huevo batido. Será la mezcla necesaria para rebozar las croquetas. Las realizamos con las manos o ayudándonos de un par de cucharas para darles forma. Primero pasamos por el huevo y después por el pan rallado y reservamos.
Cuando tengamos todas listas, las freímos en abundante aceite de oliva a fuego alto. Mi truco es usar una sartén pequeña y freírlas de tres en tres como mucho. Así gasto menos aceite.
Otro tip es freír solo las que te vayas a comer. Las restantes ya rebozadas puedes meterlas en una bolsa y congelarlas.
¡Y ahora a disfrutar de este manjar!
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