Hoy vamos a cocinar unas croquetas caseras pero con un producto especial, el queso asturiano Los Beyos. Recibe su nombre del desfiladero homónimo situado en los concejos asturianos de Amieva y Ponga y en el municipio de Oseja de Sajambre, en la provincia de León. Elaborado tradicionalmente en esta zona de los Picos de Europa, puede producirse con leche de vaca, de cabra o de oveja, dependiendo de lo cual tendrá unos matices u otros. Lo que todos tienen en común es la IGP (Indicacion Geográfica Protegida) de Queso Los Beyos y son preparados de la misma forma independientemente de la leche que utilicen.
Este tipo de queso no es de gran tamaño, tiene una corteza rugosa y ligeramente enmohecida y un sabor algo ácido pero no muy fuerte. Antiguamente, se elaboraba en las cocinas de casas particulares, se secaba aprovechando el calor de la cocina de carbón o del llar y finalmente maduraba en el hórreo. Hoy día sigue siendo un producto altamente valorado y está muy presente en ferias y certámenes gastronómicos. Y no es de extrañar, su sabor se queda contigo tras probarlo y no es fácil de olvidar.
Como seguro que ya os pica la curiosidad por cómo sabrá o ya lo conocéis y habéis empezado a salivar, vamos sin más dilación a ponernos manos a la obra.
Picamos la cebolla fina y la sofreímos en aceite de oliva mientras aparte calentamos la leche. Cortamos el jamón en pequeños tacos y rallamos el queso para añadirlos con cuidado de que no se pegue. Incorporamos la harina tamizada con un colador a este fondo de cebolla, jamón y queso y, con la ayuda de una varilla, removemos para evitar los grumos.
Después, poco a poco añadimos la leche caliente sin parar de remover. Cuando la masa con la leche empiece a hervir, salpimentaremos a nuestro gusto mientras removemos y sigue cociendo. Cuando esta masa se separe bien de las paredes de la olla (así sabremos que está bien cocida), la podemos dejar enfriar en un recipiente o bandeja.
Por último, moldearemos las croquetas con algo de harina y posteriormente las empanaremos con el huevo y el pan rallado. Para servirlas, las freiremos con aceite muy caliente hasta que queden doradas por fuera y cremosas por dentro. 
Es un cocinado fácil, que gusta a prácticamente todo el mundo de cualquier edad y que es genial para un picoteo. Si quieres probar también con unas croquetas más originales, no te pierdas nuestra receta de bitterballen, un aperitivo holandés que te sorprenderá.