
Hoy te traigo la receta de mi tarta favorita de la infancia, el tiramisú. Es una receta sencilla pero con un resultado espectacular, para dejar con la boca abierta a todo aquel que la vea. Considero que es una receta de presentación muy versátil, pues podemos elaborar desde unos vasitos hasta un pastel de tamaño completo, ideal para celebraciones, o servirlo en bandeja. Siempre me ha encantado el contraste del sabor delicado del mascarpone con el punto ligeramente amargo de un buen café.
Por otro lado, ahora que llegan unos meses bastante cálidos, apetecen postres frescos y con una elaboración prácticamente libre de horno. Si decidís utilizar bizcochos soletilla o Savoyardi ya comprados, os libraréis por completo del horno.
La receta procede de la Escuela Hofmann de Barcelona y, cómo no, está más que probada y es un auténtico éxito. Espero que os guste tanto como a mí.

Cantidad: un molde de 18 cm de diámetro por 4cm de alto forrado con rollo de acetato de 45cm. Tiempo: yo divido el trabajo en dos días porque utilizo bizcochos de soletilla caseros y me gusta más como queda con la miga ya asentada de un día para otro porque absorbe mejor el almíbar; por el contrario, si utilizáis bizcochos comprados, podéis dejar la tarta lista en el mismo día.
La tarta, tal y como se ve en la foto, se compone de: bizcochos soletillas empapados en almíbar de café y ron, crema de mascarpone con trocitos de chocolate y cacao en polvo como cobertura.
ELABORACIÓN
A destacar:
- Hay que montar muy bien las claras con el azúcar antes de añadir las yemas y la harina para que la textura sea bien esponjosa y la mezcla no se desinfle.
Vamos con la crema:
En esta receta, en concreto, conseguiremos una textura extraordinaria sin utilizar claras de huevo montadas, sino solo las yemas cocinadas con un almíbar, lo que se denomina en pastelería como pasta bomba, a la que le añadiremos posteriormente gelatina y queso mascarpone ablandado con una cuchara.
CREMA DE MASCARPONE:
Ponemos a hidratar la gelatina en agua helada.
Mientras, por un lado, comenzamos a batir las yemas a velocidad media y, por otro, llevamos el agua con el azúcar a 118ºC en un cazo al fuego.
Cuando el almíbar alcance esa temperatura, retiramos del fuego y le añadimos la gelatina escurrida. Batimos rápidamente con unas varillas para que se derrita bien.
Inmediatamente, vertemos este almíbar sobre las yemas, que ya deben haber blanqueado y aumentado de volumen. Lo vertemos por el borde del bol, pues, si cayese directamente sobre las varillas, saltaría y se quedaría adherido al metal, imposibilitando su integración con las claras.
Batimos a velocidad medio-alta hasta que aumenten de volumen y enfríen. Veremos que esta crema cae sobre sí misma formando una cinta cuyas marcas desaparecerán lentamente.
Mientras montan las yemas con el almíbar, habremos ablandado el mascarpone (frío) con el dorso de una cuchara para que luego se integre mejor.
Una vez las yemas están frías, le añadimos el mascarpone: primero agregamos un poco de esta crema al mascarpone para homogeneizar texturas y temperaturas; después, añadimos el resto de mascarpone sobre la crema, en varias veces y con movimientos envolventes. Si nos queda algún grumo, batimos unos instantes a máxima velocidad.
Reservamos esta crema en nevera y mientras, preparamos el almíbar.
El almíbar de café y ron blanco:
100 gramos de agua
100 gramos de azúcar
200 gramos de café recién hecho
15 gramos ron blanco o de Amaretto
MONTAJE DE LA TARTA
(con fotos paso a paso)
Variaciones
Esta tarta es una de las pocas sobre las que no me gusta sugerir variaciones en cuanto a su composición porque me parece que, de llevar otros sabores, ya no sería un tiramisú, así que si no os gusta el café, os recomiendo que acudáis a otras recetas del blog.
Sí que os puedo sugerir variaciones en cuanto a la forma, como preparar unos vasitos con esta receta, una presentación que me encanta y que además es más sencilla que la que aquí os sugiero. También podéis hacer unos individuales con cualquiera de los fantásticos moldes de silicona que venden.
Sí que podríais sustituir el cacao en polvo por un glaseado de cacao solo en la parte superior de la tarta, como hice en esta receta, pero para ello recordad que la tarta tiene que haber estado en el congelador durante un mínimo de 8 horas.
Conservación


Bon appétit!
Por último, os informo de que en mi cuenta de Instagram tengo activo un reto: #eltiramisudemivida hasta finales de junio. Si estáis interesados, tenéis todos los detalles para participar en mi cuenta: @adrianssolano.