
Hola querido amig@s! hoy os traigo una receta de rollos de canela esponjosos, o dicho de otro modo los cinnamon rolls.
Es una receta originaria en los años 20, de Suecia y Dinamarca, y al que llamaban pan de canela, antiguamente por el costoso de sus ingredientes, solo se servía en las casas adineradas.
Después de eso se hizo famoso en Estados Unidos, como cinnamon roll, una especialidad repostera muy típica de allí.
Me encantan todos los dulces, pero me chiflan todas esos bollos o pasteles esponjosos, que se deshacen en la boca. Son deliciosos!
Y ahora después de hablar un poquito sobre la historia de esta delicia, vamos a hornear!

Tiempo necesario: 2 horas.
Calentamos 100 ml de la leche, que esté tibia, y le añadimos una cuchara del azúcar y la levadura, removemos bien y dejamos de 5 a 10 minutos de reposo para que se active.
En un recipiente añadiremos la harina, haremos un hueco en medio, como si fuera un volcán, y en medio añadimos la levadura activada, el resto de la leche, que esté tibia también, el azúcar, los huevos, y la sal la pondremos en un ladito.
Con la ayuda de una espátula, mezclaremos haciendo círculos pequeños, hasta que se integre bien toda la masa
Cuando ya se nos haga difícil seguir mezclando la masa en el bol, la pasamos a la encimera, y seguimos mezclando, hasta que quede una masa lisa, hacemos una bola, la ponemos en un plato y tapamos con film, mientras preparamos el siguiente paso.
En un plato, mezclaremos el azúcar moreno, la canela y la mantequilla a temperatura ambiente. Mezclaremos los ingredientes hasta dejar una pasta homogénea.
Cogeremos el extremo que lleva mezcla, dejando el extremo que no lleva para el final y empezamos a enrollar, asegurándonos que queda bien compacto, y enrollamos hasta el final, dejándolo en forma de rulo.
Con un cuchillo bien afilado, cortamos la masa por la mitad, y esas mitades, por la mitad también, quedándonos cuatro mitades iguales, por último cortamos en tres cada mitad, nos saldrán 12 roles. Los colocamos en una bandeja con papel de horno dejando entre ellas unos centímetros de separación.
Tapamos la bandeja con papel film, y dejamos reposar en algún lugar donde no les dé el aire. Yo lo suelo meter dentro del horno, con el horno apagado. Dejar levar con mínimo una hora, o hasta que dupliquen su volumen.
Una vez veías que han duplicado su volumen, es hora de hornearlos!, los pintamos con un poco de leche y los metemos al horno, previamente precalentado a 180ºC, durante 18-20 minutos.
Mientras se hornean, preparamos el glasseado. En un bol ponemos el azúcar glass, y vamos incorporando cuharadas de agua de una en una y removiendo, hasta dar con la textura deseada, más o menos como la de la leche condensada.
Una vez nuestros roles estén horneados, dejar enfriar un poco sobre una rejilla, y luego añadir el glaseado como más os guste.
Una vez los tengáis fríos, para mantenerlos más tiempo blanditos, os recomiendo, que los conservéis en una lata de hojalata, o en una bolsa zip.
Espero que os haya gustado la receta de hoy, que aproveche!
