
Hoy os traigo una Receta tradicional de Almojábanas, un dulce típico de Semana Santa. Son unas roscas hechas de masa choux, almibaradas con un sirope de miel. Están deliciosas y además es una receta súper fácil para Pascua.
El origen de las Almojábanas es de procedencia árabe, su nombre deriva de almuyábbana. Depende de la región donde se consuma tiene unas características u otras. Estas que yo he hecho son típicas del Sur de Alicante y la Región de Murcia.
Es un dulce que no solo lo podemos ver en Semana Santa, también el día de San José o Navidad, y por norma general suelen ser del tamaño de un plato de postre, aunque yo en mi caso las he hecho del tamaño de los donuts, ¡que si no eran muy grandes!
Bueno pues después de esta pequeña introducción, vamos a ponernos manos a la obra
Para 11 unidades tamaño donut

Para la masa:
Para el almíbar:
Tiempo necesario: 1 hora.
En una olla vertemos el agua, el aceite, la leche y la sal y lo llevamos a ebullición. Una vez hierva echamos la harina de golpe y mezclamos hasta que no veamos ningún grumo de y cocemos por 5 minutos, nos quedará una masa tipo engrudo. Traspasamos a otro bol y dejamos enfriar.
En otro cazo ponemos a calentar el agua, el azúcar, la miel y la cáscara de limón. Cuando comience a hervir dejamos cocer 5 minutos y apagamos el fuego. Tapamos y reservamos hasta la hora de utilizarlo.
Cuando la masa esté fría vamos a integrarle los huevos de uno en uno. Echamos un huevo y mezclamos, veréis que parece que se corta, pero remover bien y en unos momentos se vuelve a ligar toda. Hacemos esto con todos los huevos. La masa tiene que tener aspecto pegajoso pero manejable.
Con el horno precalentando, vamos hacer las rosquillas. Preparamos papel de hornear en una bandeja. Con la ayuda de dos cucharas vamos poniendo pegotes de masa en la bandeja del tamaño que nosotros queramos, debe de quedar un espacio suficiente entre ellas, por que crecen bastante.
Una vez hayamos puesto los pegotes de masa en la bandeja. Preparamos en un vasito un poco de agua del grifo. Nos humedecemos los dedos y los ponemos sobre el centro de la masa, apretamos y luego con el dedo dentro hacemos círculos para ir abriendo el agujero. Hay que hacer una agujero bien marcado. El agua es para que la masa no se nos peque a los dedos. Y al horno con ellas, 190º C con calor arriba y abajo, durante 25-30 minutos, o hasta que veáis que están bien doraditas.
Una vez las saquemos del horno, dejar enfriar por completo. Cuando estén frías vamos sumergiendo las rosquillas una a una, por todos los lados que queden bien empapadas. Tener en cuenta que la masa no lleva azúcar así que todo el dulzor se lo dará el almíbar. Ir dejando sobre una rejilla, para que escurra el sobrante y se seque el almíbar. Un par de horas más o menos.
Ya sabéis que muchas veces las recetas que voy haciendo las hago por primera vez, esta es una de ellas y os doy dos consejitos.
1º. Empapar bien de almíbar las roscas. Tener en cuenta que la masa no lleva azúcar, por lo que todo el dulzor se lo damos con el almíbar así que remojarlas bien.
2º. No abráis el horno mientras se cuecen, por que al llevar tanto huevo pasa como con los bizcochos que se hunden, a mí me pasó con una de las tandas. Y sobre todo dejar cocer bien, que estén bien doraditas por que si no pasa lo mismo que cuando las sacas se desinflan y se quedan blandurrias. Así que darle el tiempo necesario para cocerse bien por dentro.