Hay un momento en el año en el que los higos llegan a casa y te planteas la misma pregunta: ¿qué hago con ellos? No es que sea un dilema terrible, claro, porque un higo fresco es ya de por sí una maravilla. Pero cuando tienes una cesta llena, apetece ir más allá de comerlos tal cual, directos de la mano a la boca.
Lo bueno de trabajar con higos es que son increíblemente versátiles. Casan con sabores dulces, obvio, pero también con quesos, jamón y especias inesperadas. Lo importante es elegir higos en su punto: ni demasiado blandos ni duros. Si los vas a cocinar, pueden estar un poco más firmes; si los necesitas crudos, espera a que casi se te caigan de maduros.
Aquí tienes un recorrido por distintas formas de aprovecharlos: desde mermeladas caseras hasta platos que combinan lo salado y lo dulce, pasando por postres que harán que tus comensales repitan.
Un repaso completo por las formas más clásicas y creativas de cocinar con estos frutos de otoño.

Aquí verás cómo transformar los higos en tres preparaciones que funcionan en cualquier mesa: desde la mermelada casera hasta postres que combinan texturas y sabores.
Una selección cuidada de opciones para que tengas donde elegir según el ánimo, el tipo de comida o el tiempo que tengas disponible.

Descubre cómo los higos conviven perfectamente en la cocina salada, acompañando quesos, carnes y vegetales con ese toque dulzón tan especial.

Cuando llega la época de higos, no hay prisa. Prueba estas opciones sin obsesionarte con perfectas, disfruta del proceso, y sobre todo, comparte lo que prepares. Al fin y al cabo, la mejor manera de comer higos es acompañado.