Hace poco descubrí que la remolacha no es solo ese tubérculo rojo que termina invariablemente en una tabla de madera con vinagre. Una amiga cocinera me sorprendió con unos ñoquis teñidos de púrpura que parecían sacados de una revista italiana, y desde entonces no dejo de pensar en todas las formas en que podemos jugar con este vegetal. Resulta que hay más vida en la cocina con remolacha de la que imaginaba.
Lo que hace especial a este tubérculo es su versatilidad: puedes usarlo crudo, cocido, asado, en cremas, en repostería... y aquí viene lo importante: los nutrientes se conservan mejor si sabes cómo tratarlo. Congelar, cocinar y preparar remolacha sin perder sus propiedades es un arte que merece la pena dominar.
Te traemos desde ensaladas clásicas hasta sorpresas dulces en forma de brownie, pasando por sopas frías, salsas vibrantes y formas inesperadas de aprovechar cada parte de la planta, incluyendo esas hojas que muchos tiran a la basura.
Aquí verás cómo sacarle partido a lo que casi todos desechamos. Las hojas tienen su propio valor nutritivo y merecen un hueco en tu cocina.

Descubre cómo convertir los tallos y las hojas en algo que hará que tus invitados pregunten qué están comiendo. Crujiente, ligero y completamente diferente.
Un clásico que nunca falla: la combinación de colores y sabores que equilibra lo dulce con lo fresco. La base perfecta para entender cómo funciona la remolacha cruda.

Te sorprenderá la textura que logras sin recurrir al huevo. Una opción versátil para veganos y para quien quiera jugar con formas y colores en la cocina.
La receta tradicional europea que convierte este tubérculo en el protagonista de una sopa profunda y reconfortante. Todo lo que necesitas saber sobre esta clásica preparación.
Cuando el calor aprieta, esta versión fría y suave es tu mejor aliado. Ligera, bonita y lista en minutos.

Un condimento intenso y brillante que transforma cualquier plato. Desde un simple espárrago hasta un pescado elegante, esta salsa lo vuelve especial.

Sí, existe el brownie de remolacha, y sí, funciona de verdad. Un pastel húmedo que nadie esperaría que llevara remolacha dentro.

Lo mejor de cocinar con este vegetal es que funciona tanto si buscas algo ligero y fresco como si te apetece algo más sustancial o incluso dulce. La próxima vez que veas una remolacha en el mercado, ya sabes que hay mucho más que una simple ensalada esperándote.