Hay un ingrediente que casi toda la gente tiene en la nevera sin ni siquiera pensar en él: el yogur. Lo compramos para desayunar, lo dejamos ahí una semana, y luego nos preguntamos qué hacer con él antes de que caduque. Pero aquí está la cosa: este lácteo versátil es mucho más que un desayuno rápido. Es tu aliado silencioso en la cocina.
Lo bueno del yogur es que funciona en prácticamente cualquier dirección. Desde platos salados hasta postres, pasando por salsas que van a cambiar tu forma de cocinar. Si además buscas opciones saludables sin renunciar al sabor, estás de suerte. Una buena idea es tener siempre a mano yogur natural y, si quieres experimentar, un poco de yogur griego para cuando la textura importe.
Te mostramos un recorrido completo por las mejores formas de aprovechar este ingrediente: desde lo más clásico hasta platos que probablemente no te habías planteado preparar. Algunos son tan fáciles que te preguntarás cómo no los habías hecho antes; otros tienen un poco más de miga, pero merecen la pena.
Un repaso completo por las opciones más variadas que te abrirá la cabeza. Aquí encontrarás desde lo básico hasta propuestas que no esperabas.

Perfecto si eres de las que prefiere que todo sea rápido y sin complicaciones. Todas ellas caben sin problemas en una semana normal y ajetreada.

Los clásicos que funcionan siempre. Te sorprenderá lo simple que es hacerlas y lo bien que quedan en la mesa.

Cuando ya dominas lo básico y tienes ganas de subirle un poco el nivel. Aquí empezamos con propuestas más sofisticadas que impresionarán si cocinas para invitados.

La continuación de las propuestas más exigentes. Cada una de estas tiene su punto de interés diferente, así que hay para todos los gustos.

Si alguna vez te has preguntado si es posible hacer yogur griego en casa, la respuesta es sí. Con este método lograrás esa textura densa y cremosa que cuesta encontrar en el supermercado.

Un ejemplo perfecto de cómo el yogur sale del terreno dulce y se convierte en protagonista de un plato salado. La salsa que acompaña estas tortitas es lo que las hace realmente especiales.

Un clásico de la repostería que aquí ganamos un método alternativo y bastante ingenioso si tienes olla a presión. El resultado es un bizcocho húmedo, esponjoso y prácticamente imposible de fallar.

Lo bonito de cocinar con este ingrediente es que no hay una única forma de hacerlo. Puedes dejarte llevar por lo que te apetezca en cada momento: algo ligero para la mañana, algo contundente para comer, algo dulce para terminar el día. La nevera te lo agradecerá, y tu paladar también.