Si hay una época en la que la cocina se vuelve más nostálgica y reconfortante, esa es sin duda la que rodea a Todos los Santos. Las mesas se llenan de platos que huelen a tradición, a esos sabores que llevamos grabados desde la infancia, y que de repente se convierten en protagonistas cuando llegan los primeros fríos de noviembre.
Lo bueno de esta festividad es que no requiere recetas complicadas ni ingredientes raros. Se trata más bien de recuperar esos clásicos que funcionan siempre: frituras crujientes, pescados jugosos, verduras preparadas de forma sencilla. Apunta bien los tiempos y las técnicas básicas, porque la magia está en los detalles pequeños.
Aquí te traemos una selección de platos que van desde buñuelos caseros hasta pescados de temporada y verduras que se transforman en algo especial. Todo lo que necesitas para llenar la mesa estos días sin complicarte la vida en la cocina.
Un clásico que nunca falla en estas fechas. Aquí verás la técnica exacta para conseguir un buñuelo dorado por fuera y jugoso por dentro, con ese toque dulce que contrasta con el rebozado.

Si prefieres terminar la comida con algo goloso, esta es tu receta. Un postre de mano que combina lo crujiente de la fritura con la suavidad del chocolate derretido.

Te sorprenderá lo fácil que es preparar este tapa marinera en casa. Merluza fresca rebozada con una técnica tradicional que la deja crujiente y tierna a la vez.

Un repaso por una de las recetas más típicas del norte, con ese sofrito lento que convierte los chipirones en algo delicado y lleno de sabor. Aquí está el secreto de este guiso asturiano.

Todo lo que necesitas saber sobre cómo cocinar un buen pescado blanco sin que se te reseque. La cerveza en el fondo es el truco que mantiene todo jugoso mientras se hornea.

Un plato contundente y sabroso que funciona tanto como primer plato como para acompañar un pescado. Las acelgas le dan color y la cremosidad del queso la hace irresistible.

Descubre cómo preparar este plato de invierno que combina lo mejor del bacalao desmenuzado con patatas blanditas, en un guiso que reconforta con cada cucharada.

Para terminar, la receta de postre más típica de estas fechas. Pan empapado en leche y huevo, frito hasta dorar y bañado en miel. Simple, adictivo e irresistible.

Con estas propuestas tienes más que suficiente para pasar una jornada deliciosa alrededor de la mesa. Lo mejor es que ninguna requiere habilidades de cocinero profesional, solo ganas de disfrutar comiendo bien.