Como toda buena fiesta que se precie, la festividad de Todos Los Santos, que en España se celebra el próximo 1 de noviembre, tiene también su lado gastronómico. Un sin fin de dulcerías que forman parte del recetario tradicional y que, como todo buen legado, ha pasado de generación en generación manteniendo toda su esencia. Huesos de santo, bañuelos, tortas de calabaza, panellets... se elaboraban en estas fechas como ya lo hacían nuestras abuelas... y las abuelas de nuestras abuelas. La dulcería de de estas fechas es, en mi opinión, una forma de endulzar una fiestas en la que se rinde homenaje a los que ya se marcharon pero que siguen muy presentes en nuestra memoria. En los últimos años, Halloween con sus calabazas y sus gatos negros ha hecho que nuestro tradicional "Día de los Santos" quede un poco en el olvido algo que, personalmente, me entristece bastante. Conste que no tengo nada en contra de esta fiesta...todo lo contrario. Me encanta que los niños me toquen la puerta de casa disfrazados de zombis, fantasmas o brujas para conseguir golosinas; y veo maravilloso que la gente busque motivos para divertirse, aunque sea con una fiesta que nos queda bastante alejada. Pero creo que lo ideal sería adoptar Halloween sin perder nuestros "Santos" y que junto a esas maravillosas y "terroríficas" creaciones se mantuviesen también las tradiciones de toda la vida.
Panellets de boniato