No cabe duda que están de moda y triunfan en la red. Los Mug Cake, aunque a mi me parece más divertida su traducción literal Taza Pastel, tienen una ventaja sobre sus hermanos mayores: son rápidos de elaborar y no necesitan horno, solo un breve paso por el microondas, siendo así capaces de saciar un antojo antes de que se te pase. Por tanto que hemos aprovechado el asalto a la cocina de Juanan Cuuking, para versionar su propuesta de red velvet. Fieles a nuestra tradición la hemos coloreado con puré de remolacha, que añade un punto de humedad y frescura al bizcocho y hemos recurrido al mascarpone para el acabado final.
Ingredientes
Para el bizcocho
2 cucharadas de harina
1/2 cucharada de cacao
3 cucharadas de azúcar
1/2 cucharadita de levadura química
1 huevo
3 cucharadas de puré de remolacha cocida
2 cucharadas de leche con unas gotitas de limón
1 cucharada de aceite vegetal
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
Para la cobertura
2 cucharadas de queso mascarpone
2 cucharadas de azúcar glass
Preparación
En un bol tamizar y mezclar los ingredientes secos, harina, cacao, levadura y azúcar.
Añadir el resto de ingredientes líquidos, leche, aceite, huevo, extracto de vainilla y el puré de remolacha. Batir bien con varillas hasta obtener una mezcla homogénea.
Verter en la una taza y cocer en el microondas, a máxima potencia, durante 2 minutos. Retirar y dejar enfriar.
Para acompañar el bizcocho vamos a preparar un frosting de mascarpone, igual de rápido y sencillo. Colocar en un bol un par de cucharadas de azúcar glass y otras dos colmadas de queso mascarpone y mezclar bien hasta obtener un crema homogénea. Con ayuda de una manga pastelera y una boquilla de estrella colocar la cobertura sobre el bizcocho.
Lo hemos acabado con unas bolitas de chocolate crujiente.