Este sabroso risotto puede hacerse con trufa negra o aprovechar que estamos en plena temporada de la trufa de verano, más económica y la mejor manera de acercarse a este universo de sabor inolvidable. Sea como sea animarse, probar y disfrutar.
200 g de arroz
600 ml de caldo de verduras
100 ml de vino blanco
1/2 cebolla pequeña
2 dientes de ajo
ceps deshidratados
40 g de parmesano
trufa negra
20 g de mantequilla
aceite de oliva
sal, pimienta negra
Hemos conservado unos días la trufa cubierta con el arroz en un tarro de cristal en la nevera para aromatizarlo.
Hidratar en agua tibia los ceps deshidratados. Escurrir y picar en trocitos pequeños. (El agua se puede añadir al caldo!)
Picar fino la cebolla y los dientes de ajo. Poner a calentar el caldo de verduras.
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Rallar el parmesano sobre un bol hondo. Cortar unas finas láminas de trufa para decorar y a continuación rallar el resto. Mezclar con el parmesano y reservar.
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En una cazuela al fuego calentar dos o tres cucharadas de aceite y pochar los ajos, las setas y la cebolla. Cuando estén blanditos añadir el arroz y remover durante un par de minutos aproximadamente, hasta que el grano quede transparente por fuera.
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Incorporar el vino blanco y dejar que evapore un poco el alcohol. Añadir 2 ó 3 cazos de caldo y remover constantemente con una cuchara de madera, para conseguir que el arroz vaya soltando el almidón. Cuando el arroz haya absorbido el caldo, añadir otro cazo (siempre caliente!) y continuar removiendo. Este proceso se va repitiendo hasta que el arroz esté cocido, y dependiendo de la fuerza del fuego (lo indicado es a fuego medio), puede durar unos 20 minutos aproximadamente.
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Momentos antes de acabar la cocción, añadir la mezcla de parmesano y trufa y remover para incorporarla al arroz. Rectificar de sal y pimienta. Añadir la matequilla cortada en pequeños dados y mezclar bien. Cuando el aspecto sea cremoso, retirar del fuego y servir directamente, sin reposar.
Decorar con las láminas de trufa reservadas.
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