

Hace una semana se presentó una noche de lo más propicia para salir por fin de caza por el jardín. Tras años de estar hablando de los gamusinos y de hacer elucubraciones sobre cómo serían, sí tendrían pelo, plumas, cuántas patas o sí tendrían pico, por fin mis hijas iban a descubrir cómo eran los gamusinos. Emoción máxima.
La verdad es que hasta entonces yo no había podido sacarlas de muchas dudas. De mi primera vez cazando gamusinos tenía recuerdos algo confusos. Mis primos, que fueron los cazadores experimentados que apadrinaron mi primera vez, cazaron varios gamusinos muy rápidamente y de una sola vez y aquel saco se removía con una furia que me hizo temer por mi vida en caso de que aquellos bichos que aún no había visto hubieran llegado a escaparse. Logré tranquilizarme un poco cuando el saco empezó a chorrear un líquido que parecía ser agua de melón o de sandía pero que mis primos expertos rastreadores de gamusinos me informaron se trataba de orines de gamusino que se estaba haciendo pis del susto de verse atrapado. No os digo la fascinación con la que yo viví esos instantes. La naturaleza en estado puro removiéndose en un saco en la oscuridad de la noche y en mis narices. Y además aquellos gamusinos tenían miedo. De mí. En ese relámpago de un segundo experimenté la sensación de poder del cazador.

Pero a lo que iba, que hace unas noches nos decidimos por fin a dar caza de nuevo a estos míticos seres de jardín. Estábamos seguros de que cazaríamos alguno, lo que no sabíamos con certeza es si los gamusinos de Texas se parecerían a los de España. Aprovechando que estaban de visita los abuelos que llevan unas cuantas cacerías a sus espaldas nos echamos el saco al hombro y con unas linternas para poder deslumbrarlos y darles mejor caza nos pusimos a la tarea. No tardaron nada en caer. El abuelo pilló a uno y lo echó al saco con un movimiento rápido. Los gritos de mi hija mayor se oían al otro lado de la frontera con México, [incluso con la valla que quiere poner Trump y que quiere que paguen los mejicanos se oirían los gritos hasta Chiapas]. El gamusino era grande, y saltaba dentro del saco como un loco. La mayor se atrevió a tocarlo por fuera del saco antes de echar a correr a esconderse detrás de la abuela. La pequeña decidió observar todo atentamente desde detrás del cristal dentro de casa.


Ingredientes
Higos
Tostas
Miel
Queso azul, gorgonzola, camembert... el que os guste.
Preparación
Precalienta el grill (parte de arriba) del horno a 200ºC
Elige el pan que vayas a usar. Si es una baguette córtala en rodajas y si son tostas disponlas en una bandeja de horno.
Lava y seca los higos y hazles un corte en cruz para abrirlos como una flor. Coloca en cada tosta un higo.
Coloca en el centro de los higos los trozos de queso. Puedes hacer algunos de camembert, otros de gorgonzola, o mezclar los dos quesos, como más te guste.
Hornea con el grill durante unos 7 min o hasta que veas que el queso se ha fundido y el higo está ligeramente tostado.
Vierte unos hilos de miel sobre los higos con queso fundido. A disfrutar sin tardar!
