Si hay algo que transforma un plato aburrido en algo memorable, es una ramita de esta planta aromática bien colocada. No es magia, es pura química: los aceites esenciales que desprende llevan consigo un aroma casi resinoso que funciona en carnes, pescados, patatas y hasta en bebidas. Una vez que descubres cómo usarlo, no puedes parar de añadirlo a todo.
Lo bueno es que no necesitas ser un chef con estrella Michelin para sacarte partido. Está en todas partes —en la mayoría de supermercados, en tu maceta del balcón o en el congelador si lo congelas a tiempo— y funciona fresco, seco o congelado. Eso sí, una pincelada sobre tus ingredientes marca la diferencia entre un resultado mediocre y algo que tus comensales recordarán.
Te vamos a mostrar desde recetas clásicas hasta ideas para conservarlo todo el año, trucos para prepararlo en el microondas y hasta cómo extraer toda su esencia en bebidas caseras. Hay opciones para cada ocasión, cada tipo de carne y cada presupuesto.
La receta más básica y contundente que existe. Simple, directa y prácticamente infalible para cualquier acompañamiento.

Un plato de comida de fin de semana que no da trabajo pero impresiona. Te sorprenderá lo jugosa que queda la pechuga cuando la acompañas con papas al horno.

Un repaso por la receta de toda la vida, con un toque que la hace diferente. Las nueces aportan textura y las hierbas aromáticas el sabor que necesitaba.

Aquí verás cómo un pescado blanco se convierte en algo elegante y sin complicaciones. Todo en la misma bandeja, todo al horno.
Para cuando quieres impresionar pero sin perder tiempo en la cocina. El adobo marca toda la diferencia y esa ramita en el horno lo corona.

Una combinación sofisticada donde la naranja y el yogur suavizan el pescado y la hierba aromática le da ese punto fresco que lo equilibra todo.

Si te animas con la masa, aquí tienes una pan italiano que vale para cualquier momento. Lo que la hace especial es ese aroma que despide directamente del horno.

Todo lo que necesitas saber para tenerlo disponible durante los meses en que no lo encuentras fresco. Un truco que cambia el juego si tienes maceta o compras en cantidad.
Ahora que tienes estas opciones sobre la mesa, lo único que te queda es ponerte a cocinar. Elige la receta que más te llame, no olvides esa ramita verde, y que disfrutes del resultado. Tu mesa lo agradecerá.