Mezclar la harina con la levadura seca de panadería, la sal y el azúcar.
A continuación, formar como un volcán y en el centro echar el aceite y parte del agua.
Comenzar a revolver y a amasar.
Seguir añadiendo el agua hasta que nos quede una masa que no se pegue.
Precalentar el horno a 200.
Hacer 11 bolas de 60 gramos con la masa que hemos preparado y, con lo que sobre (en mi caso, 120 g) formar una bola grande.
Tomarla y con el rodillo hacer un círculo. Enharinarlo muy bien con abundante harina y colocarlo con la harina hacia abajo sobre un papel de horno sobre la bandeja del horno.
A continuación, ir rellenando las bolas formando bollitos redondos, colocarlos de forma circular pisando la masa que ya tenemos sobre la bandeja.
Cuando estén todos listos, con un cuchillo afilado, cortar el círculo del medio en ocho.
Mojar levemente con ayuda de un pincel los bollos y colocar los triángulos sobre las bolas.
Después, con un cuchillo afilado, dibujar las rayas de las hojas.