Diluimos la levadura en la leche templada.
Colocamos los ingredientes secos todos mezclados encima de la mesa en forma de volcán y le hacemos un agujero en el centro. Añadimos los ingredientes líquidos poco a poco y amasamos hasta conseguir una masa elástica aunque un poco pegajosa. Ver el proceso en el roscón tradicional, aqui. El resto todo igual que con panificadora.
Untamos un bol con aceite de oliva y echamos la masa en él, le damos la vuelta a la masa para untarla de aceite por todos lados. La tapamos con film transparente y la dejamos levar toda la noche a temperatura ambiente en la cocina. Como podéis ver ha casi triplicado el volumen...
Al día siguiente sacamos la masa y la amasamos un poquito suavemente para sacarle el aire.
Podemos hacer un solo rosco grande, pero yo os recomiendo hacer dos roscos mas pequeños por lo que he dividido la masa en dos partes. Si no queréis hacer dos, poned la mitad de los ingredientes.
Hacemos una o dos bolas, y con los dedos y la mano le vamos haciendo el agujero central.
Ponemos un recipiente apto para el horno en el centro para evitar que al levar se cierre el agujero y los tapamos con un paño, los dejamos levar en un sitio templado y sin corrientes de aire,hasta que doblen su tamaño (yo los he dejado en el horno apagado) durante 2-3 horas, el tiempo dependerá de la temperatura que haga. Podéis disminuir el tiempo si calentáis el horno a 50º y lo apagáis, metéis el roscón y levará mas rápido.
Los pintamos con huevo batido y los horneamos con el horno precalentado a 180º aproximadamente 20 minutos con calor arriba y abajo, pero sin aire. En mi horno el primer roscón lo dejé 20 minutos y se tostó demasiado, el siguiente lo tuve 15 minutos y estaba perfecto...pero ya sabéis, depende de los hornos...
Lo dejamos enfriar y le quitamos el recipiente central.
Montamos la nata muy fría en un recipiente también muy frío (meterlo en el frigorífico unas horas antes de montarla). Cuando empiece a tomar cuerpo vamos añadiendo el azúcar glas poco a poco mientras seguimos montando. Cuando haya cogido consistencia añadimos el queso mascarpone, batimos hasta que esté completamente integrado y la ponemos en una manga pastelera.
Partimos el rosco por la mitad y lo rellenemos con la nata.
En un cazo ponemos la nata, y el chocolate al fuego medio hasta que se derrita el chocolate. Lo apartamos del fuego y añadimos la mantequilla. Dejamos que se temple y cubrimos nuestro roscón con él.

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