Para celebrar el Roscón Day en Megasilvita yo me he animado a preparar un Roscón de Reyes sin Gluten siguiendo la receta que ya hice hace un par de años en el blog y que tan buenos resultados da. Una receta sencilla, que no tiene tantas complicaciones com muchas otras que encontraréis en la red y que sale buenísima. ¡Tenéis todas las Navidades por delante para probarla!
Hacía mucho que tenía ganas de publicar una nueva receta sin gluten. Cuando desde Megasilvita empezamos a preparar este día y tuve que decidir qué tipo de Roscón iba a a hacer, decidí lanzarme con esta propuesta porque creo que todos los que no podéis comer gluten estaréis encantados de poder hacerla en casa.
No es una receta fácil de cinco minutos y ya está. No. Es una receta que requiere tiempo y paciencia, pero como toda la bollería... Pero el resultado es fantástico, os lo aseguro. Lo importante es no perder los nervios en el amasado, no ser impacientes en el levado y ser originales en el decorado. ¡Qué bonito me ha quedado! Yo os ofrezco dos formas de presentarlo: la clásica, el Roscón de toda la vida, sin fruta escarchada, que no la aguanto; y un roscón formado por bolas, una alternativa que también queda muy bonita.




Dificultad: Media
Tiempo horneado: 25 mins (aprox)
Raciones: Dos roscones medianos
Etiqueta: Postre, Navidad
Trotamundos: Europa

Para la masa:
120 gr de azúcar
130 gr de leche
70 gr de mantequilla a temperatura ambiente
2 huevos
Ralladura de un limón
Ralladura de una naranja
Agua de azahar
30 gr de levadura fresca
480 gr de harina sin gluten
Una pizca de sal
Para decorar:
Almendra crudas en trocitos
Almendras laminadas
Cacahuetes crudos triturados
Azúcar blanco
Una alubia por roscón envuelta en papel film
500 ml de nata de montar
150 gr de azúcar

- Batir bien la mantequilla con el azúcar hasta que esté bien integrada.
- Añadimos los huevos y batimos bien.
- Añadimos la leche con la levadura y dos cucharadas de agua de azahar.
- Añadimos las ralladuras del limón y de la naranja y mezclamos todo bien. Hay que intentar que la ralladura sea fina, no muy grande, para que luego no se note al comer.
- Tamizamos la harina y la incorporamos a la mezcla.
- Amasamos todo bien con las manos y cuando veamos que tenemos una masa firme y lisa engrasamos un bol grande con un poco de aceite y colocamos ahí la masa. Hay que tener paciencia en el amasado porque tarda bastante y al principio la masa es muy pegajosa. Yo batí con la batidora manual durante 15 minutos, hasta que se despegaba sin problemas de las paredes y después pasé a amasar con las manos sobre una superficie enharinada.
- Dejamos levar, en un sitio cálido, durante dos o tres horas, hasta que duplique el volumen (a ojo). Yo lo he metido en el horno, sin calentar ni nada.
- Yo he dividido la masa en dos para hacer dos roscones medianos.
- A uno de los trozos de masa le haces un agujero en medio y vas formando el rosco. Es difícil que quede totalmente redondo, pero intentadlo. Yo lo que he hecho además es pincelar con un poco de aceite un vaso de cristal y colocarlo en el centro del roscón, de manera que si crece mucho el agujero no se cierra y queda perfectamente redondo. Eso sí, acordaos de quitarlo antes de meterlo en el horno. Lo colocamos sobre papel de hornear y lo cubrimos con un paño.
- El otro trozo lo he dividido en seis bolas del mismo peso. Las he colocado sobre la bandeja (con papel de hornear), dejando separación entre ellas, formando un círculo. Tened en cuenta que tras el siguiente levado y el horneado se juntarán formando un rosco. Cubrimos con un paño.
- Una vez hecha la forma, dejamos levar hasta que duplique su volumen. Yo lo que he hecho ha sido precalentar un poco el horno, a 50ºC durante diez minutos mientras hacía las formas. Entonces, apago el horno y he metido los roscos entonces. El tiempo es a ojímetro: en el momento en el que más o menos veáis que ha duplicado su volumen es que ya lo tenéis.
- Precalentamos el horno a 170ºC.
- Lo pintamos con un poco de huevo batido y leche y lo decoramos como queramos. Yo he decorado el de las bolas con almendra y cacahuetes en trocitos (alternativamente en cada bola); y el redondo con trocitos de almendra, almendra laminada y azúcar con agua (para ello, echamos en un vaso azúcar y unas gotas de agua. Mezclamos bien hasta conseguir que esté apelmazado. Añadimos más gotas si es necesario, es a ojo. Lo distribuimos con las manos por el roscón).
- Cuando el horno esté caliente metemos el rosco y horneamos durante más o menos 20 minutos, hasta que veamos que se está dorando. Si vemos que alguno de los lados se dora más que otros giramos el rosco.
- Dejamos enfriar durante al menos dos horas, sin tocarlo.
- Pasado ese tiempo podemos cortarlo por la mitad. Yo he utilizado un cuchillo grande de sierra.
- Montamos entonces la nata...
- Si la vamos a montar a mano, lo mejor es meter antes el bol y las varillas en el congelador. Hay que mantener la nata fría mientras la montamos. También es recomendable poner el bol sobre otro lleno de hielos. Batimos a mano. En el momento en el que empiece a montar ligeramente, añadimos el azúcar. Batimos bien hasta conseguir la textura que deseemos. No batáis en exceso o se cortará.
- Si lo montamos con un robot de cocina tenemos que tener cuidado de no pasarnos con el batido o se nos cortará. Se monta mucho antes que a mano gracias a la velocidad constante. El azúcar lo incorporaremos cuando veamos que se forman muchas burbujas en la nata.
- Llenamos una manga pastelera con una boquilla de estrella y rellenamos el roscón.
- Metemos una alubia o haba cubierta con papel film en el centro del roscón y cerramos bien para que nadie sepa dónde está.
- Servimos en frío y ya sabéis: ¡el que encuentre el haba paga!
¡A disfrutar!

- Para conservarlo, lo mejor es meterlos en una caja de cartón o cubrirlo con papel film antes de rellenarlo con nata. De todas formas, se os secará de un día para otro, lo mejor es comerlo el mismo día.
