
Las rosquillas de anís son uno de los clásicos de la repostería casera. He de reconocer que en mi familia esta tradición no existe, así que he tenido que hacer una llamada a una excelente amiga repostera, que me ha pasado su rica receta. Es una receta muy fácil y la masa, no necesitar fermentación, se prepara muy rápido. A los niños les encanta porque pueden jugar con la masa como si fuera plastilina y esta es una de las razones por las que merece la pena hacerlas en casa. Luego, verás qué bien se las comen y con la tranquilidad de que las que se hacen en casa sabes lo que llevan.
Quizá te estés preguntando si pueden comerlas los niños por llevar anís entre sus ingredientes. Te aseguro que sí, que la cantidad de licor es muy baja y además el alcohol se evapora al freír. Así que prepáralas tranquilo, que son muy sanas. Recuerda que hay que comerlas con moderación, eh!
Como ya habrás probado las rosquillas alguna vez, seguro que sabes lo ricas que están. También te quiero decir que todas son diferentes aunque la receta tenga la misma base: huevos, leche, azúcar, harina, levadura y anís. Luego ya las cantidades y aromas que se les añade son al gusto de cada uno y el tamaño, que mientras a unos les gustan rosquillas enormes, otros preferimos hacerlas más pequeñas y caer más veces en la tentación. Tú decides cómo te gustan más.
Videoreceta. Pincha en la imagen para ver el vídeo:
2 huevos
750 g aproximadamente de harina (la que admita)
200 g de azúcar
250 ml de leche
100 ml de aceite
1 sobre de levadura o polvo de hornear (16 g)
60 ml de anís
ralladura de un limón
una pizca de sal
aceite de girasol para freír
azúcar para rebozar

Espolvorea la superficie de trabajo con harina, vierte la masa y trabájala hasta que tenga la consistencia deseada (la cantidad total de harina es orientativa y se incorpora la que admita, hasta que puedas modelar la masa con las manos). Tapa con un paño y deja reposar unos diez minutos para que sea más manejable.

Cuando hayan crecido dales la vuelta y cuando se doren déjalas encima de un papel de cocina absorbente para quitar el exceso de aceite. Mientras estén calientes, pásalas por un plato en el que hayas colocado azúcar y rebózalas. Déjalas en un plato o rejilla para que se enfríen. Una vez frías, guárdalas en una caja de lata.
QUE APROVECHE!
Si te gustan los postres caseros, te sugiero que veas los Buñuelos de viento (receta aquí) y los Lazos de hojaldre (receta aquí).
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