Con las sobras de la comida podemos hacer muchas más cosas que guardarlas en un tupper hasta que se descomponga en un rincón de la nevera, la reina de las recetas del aprovechamiento es el cocido o el potaje, pasando por las croquetas, las empanadas, cremas varias hasta innumerables bizcochos con los restos de turrones y dulces navideños, como se suele decir en cocina no se tira nada y con esa teoría hoy toca un rösti.
El rösti es como hacer una tortilla de patatas paja pero sin huevos. Se puede agregar absolutamente de todo porque hay tantas recetas como cantones suizos, podemos añadir bacon, taquitos de jamón, gruyere, emmenthal, setas, hierbas. Hoy os traigo el rösti sencillo y tradicional de patata y cebolla aunque he añadido alguna verdura más.
Los mejores rosti son crujientes por fuera y suaves por dentro, hay quienes hierven las patatas previamente (el día anterior) y otros ni se molestan, se suele cocer la patata antes si lo vas a acompañar de carne con salsa. El rösti de patatas crudas, hace que el rösti sea como el de la imagen, con los bordes mas desiguales.

Elaboración:
1. Pelar y rallar las verduras con el rallador de patatas paja, lavamos la patata rallada y escurrimos bien apretándolas con las manos si fuera necesario, mezclamos las patatas y las verduras y salpimentar y remover. Añadir el orégano.
2. Con la mezcla de las verduras formaremos con las manos pequeñas tortitas de unos 10 cm. de diámetro.
3. En una sartén ponemos el aceite de oliva virgen junto con una nuez de mantequilla a calentar, cuando este caliente doraremos las tortitas a fuego medio, las giraremos con cuidado con la ayuda de una espátula.
5. Dejar sobre un papel de cocina absorbente para retirar el exceso de grasa. Servir o reservar y darle un golpe de horno antes de llevarlos a la mesa.