
Una vez cuajada esta crema-mermelada, se sirve acompañada con una crema -natillas de vainilla, ésta es la forma más tradicional de consumirlo, aunque acompañado de helado o nata fresca está igualmente apetecible. Un abrazo y espero que disfrutéis de este postre.
Apartar 150-170 gr de frutos rojos.
Separar un poco del zumo y diluir en él el sobre de natillas.
Añadir el resto del zumo en un cazo. Incorporar los frutos rojos (600 gr aprox.) y llevar al fuego por espacio de 10-12 minutos, removiendo de vez en cuando. De manera opcional, se puede enriquecer el sabor añadiendo 5 minutos antes del final un chorrito de ron. El alcohol se evapora y el sabor se incrementa notablemente.
Una vez pasados los 10 minutos, apartamos el cazo del fuego y añadimos el vaso de zumo con natillas. Mezclamos muy bien hasta conseguir una crema de consistencia densa.
Verter en los recipientes elegidos para presentar, añadir dentro los frutos rojos que teníamos reservados y dejar enfriar.
Poner un poco de leche fría en un vasito y verter la harina de maíz hasta disolver ésta completamente. Agregar la yema de huevo y volver a mover.
Aparte, en el caso de que optéis por la vainilla, partir con la punta de un cuchillo la vaina a lo largo y raspar el contenido, añadiéndolo al resto de la leche. Poner también la pizca de sal y llevar al fuego. En lugar de la vaina de vainilla, se puede añadir el azúcar avainillado a la leche si sois más golosos.
Una vez que la leche este caliente pero sin llegar a hervir, incorporar el vasito con la maicena y la yema de huevo. Bajar el fuego al mínimo y remover constantemente hasta lograr unas natillas medianamente densas. Dejamos enfriar un poco y vertemos sobre la crema de frutos rojos que teníamos reservada en sus recipientes. Dejar enfriar 1-2 horas y decorar con menta fresca y frutos rojos en el momento de servir.