Antes de tener el blog apenas cocinaba con salmón, entre otros motivos porque era casi imposible encontrarlo en las pescaderías de la zona. Ahora, y gracias a las grandes superficies y a que algunas veces lo tienen en la pescadería, cada vez que veo suelo comprarlo. Y ya son unas cuantas recetas las publicadas en el blog con salmón, aunque mi marido y yo hemos coincidido en que ésta es la más buena de todas. No sabemos si es la calidad del salmón o la salsa en sí, pero os recomiendo que la hagáis, puesto que se trata de una receta riquísima. Es verdad que lleva nata y no podemos considerarla ligera, pero también podéis sustituirla por leche evaporada. La mía lleva nata y además crême fraîche, por eso de aprovechar la que usé para hacer la tarta de mi cumpleaños.

PREPARACIÓN:
Cortamos el salmón, salpimentamos y rociamos con el zumo de medio limón. En una sartén antiadherente con un poco de aceite de oliva virgen extra marcamos los trozos de salmón (a mi me han salido cinco) por ambos lados, hasta que quede hechos por los extremos y un poco crudo por dentro, ya que después lo pondremos a cocinar unos minutos con la salsa y terminaremos de cocinarlos.


