Este plato es un buen ejemplo de cómo se puede cocinar un plato muy rico sin complicarse la vida.
A veces parece que necesitamos un millón de ingredientes e invertir horas en la cocina para preparar un plato espectacular y cuando te encuentras joyas como esta te das cuenta que no es cierto.
Si tenemos una plancha grande donde nos quepa todo el pescado, calentamos todo el aceite y la mantequilla a la vez; si tenemos que hacerlo en dos veces, dividiremos la cantidad de los dos ingredientes.
En la plancha calentamos el aceite y la mantequilla. Colocamos el salmón y lo cubrimos con una porción de la mezcla de azúcar y pimienta. No dejamos que se haga del todo, ya que vamos a darle la vuelta dos veces.
Cuando esté casi hecho, le damos la vuelta y cubrimos la cara que está medio hecha con otra porción de pimienta y azúcar. Cuando esté medio hecho, le damos la vuelta de nuevo y lo dejamos al fuego hasta que el pescado esté hecho.