
Toca salir a conocer los placeres culinarios de otras mesas. Pero no puedo abandonar el barco sin antes poner en el escaparate una nueva receta para satisfacer vuestras ansias de cocinar (que espero sean muchas, las mías no dejan de crecer). Para la ocasión vuelvo a tirar de uno de mis pescados favoritos: el salmón. Pero como el sol sigue azotándonos de mala manera, vamos a refrescar la receta con una ensalada y una mayonesa de aguacate. Nuevas virtudes y variados matices para experimentar con sabores, mezclas, género... Y además, sano-sanísimo. Casi nada. Pues sin más, ¡mandiles arriba!
Lo primero de todo es dejar macerando el salmón. Así que lo colocamos en una bandeja y le rociamos con salsa de soja (como dos cucharadas), aceite de oliva (dos cucharadas) y aceite de sésamo (un chorrito, que es muy aromático y no necesita más). Lo tapamos y lo dejamos macerar tranquilamente mientras preparamos el resto del plato. NOTA: Ojo con la sal que añadáis, que la soja ya aporta bastante. Tendréis que tener el gusto alerta para no pasaros.
La mayonesa
Ponemos en el vaso de la batidora el huevo, la sal (un pellizco) y el aceite de oliva. Bajamos la batidora y trituramos hasta obtener una mayonesa cremosa.
Añadimos un poco de vinagre de arroz, el zumo de la lima y su ralladura, el cilantro y el aguacate troceado. Volvemos a batir hasta que se integren todos los ingredientes. Probamos y corregimos según nuestro sabio paladar. Guardamos en un bol con papel film en la nevera.
Básicamente se trata de hacer una especie de "pico de gallo" muy típico de Méjico. Para ello cortamos en brunoise la cebolla y el tomate y lo colocamos en un bol. Añadimos el aguacate en trocitos y por último el zumo de la lima, el cilantro bien picado, sal y aceite de oliva. Removemos bien y listo.