
Es increíble cómo pasa el tiempo cuando rompes con la rutina y tus días se vuelven completamente diferentes.
Pequeños detalles como levantarte más tarde, prepararte el café en el momento, desayunar sin prisas, quedarte a ver acabar esa película que dan en la tele, tardar en la cola del super y no importarte porque no tienes horarios que cumplir, salir a pasear una mañana y ver cómo es un día normal a esas horas cuando tú de normal trabajas...yo los valoro mucho en días así.
Son días para hacer cosas diferentes, cosas que te gusten o simplemente para no hacer nada, que también nos hace falta.
El otro día descubrí el significado de la frase "Il dolce far niente", que es algo así como El dulce placer de no hacer nada, y así quiero que sean mis vacaciones.
Disfrutar del silencio, del tiempo lento, de los ratos al sol, de las siestas y las noches aún más largas, de las tardes con amigos, de las mañanas perdidas en la cama, de los baños en la playa y de mis vestidos de colores.
Ayyy, sí, creo que tengo todos los síntomas de la depresión post-vacacional :(
Supongo que nos pasa a todos un poco, pero para evitar que la vuelta a la rutina nos cueste más aún de lo habitual, vuelvo a retomar el blog con una receta hiper-super-mega-fácil ;)
Esta receta deja claramente ver que aún estoy en modo vacaciones. Vamos, que me he esforzado lo justo y lo reconozco, pero la publico porque me ha parecido una manera de preparar una ensalada y tomar marisco a la vez perfecta para esta época del año, cuando aún hace calor y volvemos al trabajo y a las comidas de tupper.
Así que vais a ver lo rápido que se prepara y lo bien que os vendrá para salir de un apuro. Y bueno, sobra decir que está riquísima :)
Espero que os guste tanto como a mí y...
¡¡¡FELIZ VUELTA DE VACACIONES!!!
P.D. Os he echado mucho de menos :)