Su traducción es “salsa rabiosa”, lo que ya da una buena pista del sabor intenso y picantón que caracteriza a esta salsa típica de Roma. Y es que esta potente salsa tiene como ingrediente principal la guindilla picante, a la que se añade tomate natural, ajo, cebolla, sal, aceite de oliva y, a veces, albahaca. Casa muy bien con los espaguetis y con los macarrones.
Ingredientes:
1 cucharadita de aceite de oliva
1 taza de cebolla picada
4 dientes de ajo picados
2 cucharadas de vino tinto
1 cucharada de azúcar
1 cucharada de albahaca fresca picada
1 cucharadita de guindillas
2 cucharadas de tomate frito
1 cucharada de jugo de limón
1 tomate pelado y troceado en cubitos
2 cucharadas de perejil fresco picado
Preparación:
Calentad el aceite en una sartén grande o cacerola a fuego medio. Saltead la cebolla y el ajo en aceite durante 5 minutos.
Agregad el vino, el azúcar, la albahaca, las guindillas, el tomate frito, el jugo de limón, la pimienta negra y los tomates; llevar a ebullición. Reducid el fuego y cocinad a fuego lento sin tapar unos 15 minutos.
Añadid el perejil y servid sobre la pasta cocida de vuestra elección.