Salsa pesto

Si ayer viajábamos virtualmente a China para degustar un arroz tres delicias, hoy nos vamos a la bella Italia para probar una de sus salsas más populares: la salsa pesto. Aunque es conocida en casi todo el mundo, son pocos quienes se deciden a prepararla debido al elevado precio de los piñones y la dificultad de encontrar la albahaca (yo me he comprado la planta y está preciosa). Normalmente se utiliza para acompañar platos de pasta, pero también de carne y pescado.

Una opción para abartar la receta es sustituir los piñones por almendras o nueces, aunque tampoco es necesiario gastar un dineral en piñones si hacemos la cantidad justa para aderezar cada plato. Con esta receta salen unos 400 ml de salsa y solo se utilizan 75 gr de piñones. Sinceramente creo que merece la pena hacer en casa esta salsa, es muy sencilla y el sabor me encanta. Nada tiene que ver con el pesto que venden en los supermercados, que ni lleva piñones ni nada (leed las etiquetas y me contáis)... Solamente añadir que tradicionalmente se elabora en un mortero, pero a día de hoy podemos optar por la comodidad de la batidora o un robot de cocina y nos quedará igual de rica.



INGREDIENTES:

160 ml de aceite de oliva virgen

75 gr de piñones

75 gr de queso parmesano regiano rallado

20 hojas de albahaca frescas
1/2 diente de ajo

1/2 cucharillita de sal




ELABORACIÓN:

En el vaso de la batidora ponemos el aceite, los piñones y el ajo. Trituramos hasta conseguir una pasta homogénea. Incorporamos el queso, la sal y la albahaca troceada (para que no se enrede en las cuchillas) y trituramos de nuevo hasta unificar todos los ingredientes de la salsa. Si se quiere aligerar puede añadirse un poquito de agua.

¡Buen provecho!

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