
Hoy miércoles un plato de los que no sólo me gustan, sino que me encantan. Gambas o langostinos, ya sabéis que son mi perdición. Y esta vez combinados con garbanzos, en un plato ideal para no renunciar a las legumbres en verano. Lo podéis hacer con garbanzos de bote ya cocidos o si no cocerlos vosotros en casa, eso ya depende del tiempo que tengáis. Podéis poner gambas o langostinos, los míos esta vez langostinos congelados, y así abaratamos también el plato. La receta la vi en un libro de cocina y fue amor a primera vista.


PREPARACIÓN:
Preparamos el aceite de ajo y perejil, para ello introducimos en el vaso de la batidora el perejil picado, los dientes de ajo pelados y el aceite y trituramos durante unos minutos. Reservamos. Pelamos los langostinos y retiramos las cabezas. En una olla con un poco de aceite de oliva virgen extra rehogamos las cabezas hasta dorarlas, mojamos con agua y cubrimos, dejamos hervir durante 15 minutos. Retiramos del fuego y colamos el caldo.

Escurrimos los garbanzos y lavamos con agua fría. Pelamos y picamos la cebolla y el ajo finamente. Salteamos en una sartén con un poco de AOVE las colas de langostinos, retiramos rápidamente, en ese mismo aceite doramos la cebolla y el ajo, y cuando estén transparente añadimos el pimentón y rehogamos unos segundos. Añadimos los garbanzos, echamos el vino blanco y dejamos evaporar el alcohol. Añadimos el caldo de las cabezas de los langostinos y dejamos al fuego hasta que se reduzca el líquido más o menos. Añadimos entonces las colas de los langostinos y salpimentamos. Vertemos el aceite de ajo y perejil por encima, mezclamos y servimos.

Rápido, rico y barato, no se puede pedir más para esta receta que es estupenda para estos días en los que no tenemos mucho tiempo de cocinar.