
En mi afán constante por hacer recetas fáciles y deliciosas, creo que he dado con algo que, aunque reconozco haber hecho cosas parecidas, cumple esos 2 requisitos. Le he dado una vuelta más al san jacobo y al rollito de pechuga con jamón y queso, siendo esta vez estos 2 últimos componentes los que envuelven a la pechuga de pollo. A priori parece más de lo mismo, pero como siempre os digo, yo pongo una cosa básica y luego vosotr@s le podéis dar las vueltas que queráis.
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1 loncha de jamón york larga
Sal
Pan rallado
Huevo
1 loncha de queso
Aceite para freír
Harina
1 solomillo de pechuga de pollo (o una tira de pechuga de pollo)

Empezaremos a hacer los san jacobos rellenos marcando en la plancha los solomillos o tiras de pechuga de pollo, para que luego al freírlos no se queden crudos por dentro.
Una vez hecho este paso, comenzamos a enrollar los san jacobos. Colocamos la locha de jamón york y ponemos la de queso en uno de los extremos. Hacemos lo mismo con la tira de pechuga y enrollamos, dejando el último pliegue hacia abajo cuando lo coloquemos en el plato para que no se desenrolle.
Ahora los pasamos por harina, huevo y pan rallado para que quede un empanado bien crujiente.
Ahora freiremos los san jacobos en una sartén con abundante aceite. Cuando estén doraditos los sacamos a un plato con papel absorbente para quitar el exceso de grasa.
Ya tenemos estos deliciosos pinchos con los que se van a volver locos en casa, os van a adorar porque están riquísimos. ¡Hasta la próxima receta amig@s!





