Hacía mucho, mucho tiempo que deseaba preparar los Scones, cada vez que abría el libro "Salvada por los pasteles" me apetecían y por uno u otro motivo siempre posponía el día de mi encuentro con los maravillosos Scones. Se que no tengo excusas pero es que el invierno y los días grises me quitan las ganas de todo, yo soy una persona nacida en verano y tal vez por eso es que adoro esa estación, cuando el sol inunda las habitaciones de la casa, yo soy feliz. Porque te cuento esto si ni siquiera estamos en primavera, pues porque llevamos una semana con un sol radiante, y pensarás que porque me quejo si vivo en Canarias, es que aunque tu no lo creas mi isla es un continente en miniatura con multitud de microclimas y justamente en el pueblo dónde yo vivo los inviernos son lluviosos y fríos. Aunque para alegrarme esta semana ha estado con un clima primaveral maravilloso, un sol estupendo y una media de 18º , así que me he animado y he dicho, - a darnos un capricho, que la ocasión lo merece -.
Por si no lo sabías los scones son unos panecillos pequeños muy típicos de reino Unido. La mejor excusa para comerlos es a la hora del té o en desayunos y meriendas, se pueden comer calientes o fríos, partidos a la mitad con nata y mermelada o mantequilla y queso Cheddar, están buenísimos de cualquier forma.
La receta de los Scones la he sacado como no podía ser de otra forma del libro de Marian Keyes del cual ya he preparado 12 recetas en el blog, las cuales nunca defraudan, muestra de ello es el Bizcocho Tres leches y el Pudin con salsa de toffee.
Ingredientes:
265 g. de harina común
1/2 cucharadita de levadura química (polvo de hornear)
1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
65 g. de azúcar
1/2 cucharadita de sal
130 g. de mantequilla
135 ml. de suero de leche* (buttermilk) y otro poco para pintar








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