Increíble cómo quedan las migas de estos panes gracias al yudane: esponjosas, húmedas, como algodón y duran lo mismo que cuando se elaboran con masa madre
Lo hicimos Irene Hernández González y yo compartiendo el proceso por WhatsApp, una forma muy divertida de hacer pan. La receta que hemos seguido es de Esbieta y la tenéis en su canal de Youtube. El resultado simplemente delicioso. Gracias Esbieta
Mis cambios:
Ver imagen
Preparamos el YUDANE:
La noche anterior para que esté en la nevera un mínimo de 12 horas: ponemos a calentar 90 g de agua y al romper a hervir volcamos 90 g de harina. Mezclamos bien y cuando se enfría llevamos al frío. Con el escaldado de la harina se produce la liberación de los azúcares, por supuesto del almidón, y se consigue una gelatinización de la harina que se traducirá en una miga húmeda y jugosa
MASA FINAL:
El yudane
360 g de harina (yo sin tamizar)
250 ml de leche entera fresca. Lo ideal es hervirla 3 minutos. Yo lo hice la noche anterior y la guardé en la nevera. Puse algo más por la evaporación
30 g de azúcar
20 g de leche en polvo
7 g de sal
9 g de levadura fresca
30 g de mantequilla blanda en trocitos
Ponemos todos los ingredientes menos la mantequilla en la cubeta de la amasadora. Programamos menú 11 (solo amasado y 15 minutos de duración)
Ver imagen
Al terminar volvemos a poner el menú 11. Dejamos después un reposo de 35 minutos
Ver imagen
Ver imagen
Volvemos a poner el menú 11 y añadimos la mantequilla en dos veces. Dejamos un reposo de 20 minutos.
De nuevo seleccionamos el mismo menú y al finalizar la masa estará lisa y elástica
Ver imagen
La pasamos a un táper ligeramente engrasado
Ver imagen
Y dejamos que prácticamente triplique su volumen (la mía lo hizo en menos de 3 horas a 21 grados. Hay que tener en cuenta que salió de la panificadora a unos 26 grados centígrados y eso que el yudane y la leche estaban fríos
Ver imagen
Volcamos en la mesa de trabajo y dividimos en 4 partes iguales (mejor pesar la masa y no hacerlo a ojo)