Imagina un bacalao que viaja miles de kilómetros cada año desde el Ártico hasta las costas de Noruega, acumulando una carne tan jugosa y sabrosa que los chefs más exigentes lo prefieren al bacalao tradicional. Eso es el skrei, un pescado que durante siglos ha sido un secreto bien guardado en Escandinavia y que ahora llena las pescaderías españolas en invierno con su carne blanca y delicada.
Lo importante aquí es saber reconocerlo cuando lo ves en el mostrador y entender que no es lo mismo que el bacalao corriente. Su temporada es corta —de enero a abril— y eso lo hace especial. Si quieres experimentar con él, adelante: toma nota de las recetas que funcionan de verdad.
Desde preparaciones clásicas hasta propuestas más atrevidas con verduras y salsas sorprendentes, aquí tienes las mejores formas de sacarlo del mar y llevarlo a la mesa sin complicaciones.
La combinación más clásica y, por eso mismo, la más segura. Descubre cómo ese toque de tomate natural realza toda la suavidad de este pescado sin eclipsarla.

Un repaso por la receta más tradicional y contundente, perfecta para comidas de familia. Aquí el pisto juega un papel protagonista que complementa sin robar protagonismo.

Te sorprenderá lo poco que necesitas para que un horno haga la mitad del trabajo. Una técnica directa, sin trucos, que saca lo mejor de la carne.

Cuando quieres algo más fresco y contemporáneo sin perder el respeto al producto. Aquí verás cómo las verduras se adaptan al pescado y no al revés.

Dos protagonistas del mar en el mismo plato. Una propuesta ambiciosa que demuestra que este bacalao se lleva bien con otros sabores contundentes.

Todo lo que necesitas saber sobre cómo un toque exótico puede transformar una receta tradicional. Las aceitunas, con su punto salado, despiertan sabores inesperados.

Una preparación más refinada donde el vino aporta una complejidad que el bacalao agradece. Perfecta para cuando quieres impresionar sin sonar pretenciosa.

Una forma diferente de presentarlo, donde la temperatura juega con los texturas. Los pimientos del piquillo le dan ese punto dulce que equilibra todo.

Ya ves que tienes opciones para todos los gustos y ocasiones. Lo único que te pido es que cuando lo tengas en la cocina, disfrutes del momento y no lo trates como cualquier otro pescado. Se lo merece.