Siempre he cocinado de manera sana, pero después de tener a mi hijo lo hago con más conciencia aún. Trato de ponerle los mejores productos naturales y sobre todo muy variado para que tenga todos los nutrientes en cada plato que coma. Hoy quiero compartir contigo un plato que descubrí por la red y que he puesto en práctica ya varias veces, es la sopa de avena con espinacas. La avena es “la reina” de los cereales porque contiene una gran cantidad de hidratos de carbono, minerales, proteínas de alto valor biológico, hierro y fósforo que la hacen especial. Yo la empecé a usar en las comidas porque me lo recomendaron en el herbolario para calmar los nervios de mi pequeño hijo. Este cereal actúa como equilibrador del sistema nervioso, calma los estados de irritabilidad y de ansiedad leve, alivia el insomnio, aún en niños pequeños, y como decía mi mamá “serás más inteligente comiendo avena”. En resumen, la avena es es un alimento que relaja pero que también nos da energía.
Por su parte, la espinaca es un vegetal con propiedades antioxidantes que nos protegen del daño celular. Además, tiene una alta cantidad de minerales, vitaminas, potasio, manganeso, zinc, magnesio, hierro y calcio.
Bueno con todos estos beneficios no me pude resistir a hacer esta comida especialmente para mi bebé.

INGREDIENTES
Avena, 3 cucharadas soperas
Espinaca, 50 gr.
Medio calabacín pequeño
1 zanahoria pequeña
Pollo (un muslo)
PREPARACIÓN
En una olla poner a hervir el muslo del pollo con agua, el calabacín y la zanahoria cortados en pequeños cuadraditos. Añadir sal al gusto.
Cuando las verduras y el pollo estén cocidos, retirar el muslo y añadir la avena. dejar que hierva por unos 5 minutos más. Al final, añadir la espinaca lavada y troceada. dejar un par de minutos más.
Puedes cortar la carne del pollo y agregarla a la sopa