Todas las sopas nos recuerdan a alguien: abuelas, mamis, papis... En mi casa nunca se ha hecho mucha sopa, a no ser de sobre, ja, ja, ja. Así que la primera sopa en condiciones me la preparó una compi de residencia japonesa que hacía maravillas en la cocina. Mieko, esta sopa va por ti :).
Para las personas amantes de la cocina oriental, el miso es ampliamente conocido. Para el resto de los mortales, deciros que es una especie de pasta blandita, que se presenta diferentes variedades (cada una con diferente intensidad de sabor), y que se obtiene de la fermentación de las habas de la soja, sola o con algún cereal. El miso confiere un sabor umami, ese denominado 5º sabor que es "rico", "sabroso", por lo que podremos prescindir de la sal o reducirla a la hora de hacer el plato.
¿Dónde puedes conseguir el miso? En grandes superficies, tiendas especializadas en alimentación asiática y si no tienes cerca alguna de estas opciones, seguro que en alguna tienda online lo puedes encontrar.
Pues con este ambiente otoñal (aunque en Sevilla a mediodía sigue haciendo bastante calor y estamos en manga corta), vamos a hacer esta sopita rica y deliciosa. Además es de temporada ya que las setas shitake las puedes encontrar hasta en los supermercados (envasadas en mucho plástico, eso sí. Te aconsejo buscarlas en alguna frutería o tienda de barrio. Tendrás un trato más personalizado y ahorrarás a este planeta de ese lastre plástico).
Pues poneos musiquita instrumental y adelante...
Nota: Para esta sopa vamos a usar Shiro Miso, una variedad suave. Ajustad la cantidad según el tipo de miso que vayáis a usar.
INGREDIENTES (3 personas aprox.):
Aderezo:
Guindilla en copos
Cebolleta con la parte verde
Semillas de sésamo tostadas
Cilantro picado
