
La preparación:
1. Pelamos la cebolla y la cortamos en una juliana gruesa. Le sacamos las semillas al pimiento, lo lavamos y lo cortamos también, da igual como.
2. Calentamos 2-3 cucharadas de aceite en una cazuela y freímos la cebolla y el pimiento durante unos 15 minutos.
3. Picamos la hierbabuena y el ajo (o los trituramos juntos, como he hecho yo, con un poco de aceite y agua). Nos guardamos unas cuantas hojitas de hierbabuena para decorar luego. Mientras se cocinan las verduras añadimos la pasta de ajo y hierbabuena a la cazuela y mezclamos.
4. Pasados los 15 minutos, nuestras verduras ya estarán medio tiernas. Lavamos los tomates, los cortamos en dados y los añadimos a la cazuela. Rehogamos durante unos 10 minutos más; a mitad de tiempo añadimos un vaso (unos 250 ml) del caldo de pollo.
5. Cuando las verduras hayan cocido durante unos 25 minutos en total, las pasamos por la batidora y devolvemos el puré resultante a la olla, pero con el fuego al mínimo o sólo sobre el calor residual, porque ahora vamos a hacer la masa.
6. Rallamos o trituramos el queso. Mezclamos con la harina. Es importante usar mucho queso para que las rosquillas sepan a eso, a queso, y no a harina.
7. En un vaso de agua diluimos el pimentón y lo añadimos a la masa; mezclamos con un tenedor. Añadimos sal y pimienta y un huevo. También vamos a añadir 2 cucharadas de sopa y a partir de ahí añadiremos poco a poco agua e iremos mezclando hasta conseguir una textura de masa de pan/rosquilla/tortita. Al principio será una masa muy húmeda, pero la trabajaremos como quien mezcla cemento. Mi harina de maíz tenía una textura parecida a la polenta; me dijeron que funcionaría igual, pero la realidad es que no se liga igual que con la harina fina y tuve que añadir un poco de harina de trigo para compensar. 
* Si la masa os queda como debe, podréis amasar para hacer churros, rosquillas, tortitas, croquetas... En cada casa prefieren una forma, aunque lo más típico son las rosquillas. Yo hice una masa más húmeda y por tanto les di la forma con cuidado al dejarlos caer en el aceite.
8. Calentamos 2-3 dedos de aceite vegetal en una sartén y cuando esté bien caliente, tomamos un trozo de masa y lo introducimos en la sartén con la forma que queramos. Yo hice croquetas, churros y rosquillas. Les sobra con 2-3 minutos por cada cara con el fuego medio-alto. Al sacarlos los ponemos sobre papel absorbente para deshacernos del exceso de aceite.
9. Ahora que ya tenemos las rosquillas, vertemos el resto del caldo de pollo en la sopa junto con el vaso de leche y llevamos la sopa a ebullición. Corregimos de sal si hace falta. Hay quien añade un poco de crema agria o un huevo justo al final de la cocción, pero no es imprescindible. Yo añadí un par de cucharadas de mascarpone, lo batí de nuevo y entonces añadí un poco de parmesano en polvo.
10. Por último servimos la sopa y sumergimos en ella un par de rosquillas para que se vayan empapando. Decoramos con unas hojitas de hierbabuena y listo. El resto de rosquillas las sacamos a la mesa para que se sirva quien quiera y que nos se nos deshagan en la sopa.
¡Buen provecho!
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