
La línea que separa ambos refrescos helados es mínima, ya que su elaboración es prácticamente igual, aunque con un matiz. En cuanto a la lista de sabores que podemos encontrar de los dos aumenta cada año. Inicialmente el limón, por su refrescante acidez, era prácticamente la única variedad existente de los dos casos pero, ahora, con todo tipo de zumos, frutas y licores podemos hacer granizados y sorbetes.

Un sorbete, a grandes rasgos, es un granizado mezclado con merengue. Para hacerlo, hay que unir zumo o puré de fruta con almíbar (agua + azúcar hervidas). Luego, esta mezcla se congela, removiendo de vez en cuando. Una vez cuajado, se une a claras de huevo montadas a punto de nieve. Actualmente, los sorbetes elaborados con bebidas como el cava, ganan adeptos. En este caso, al zumo de frutas se añade el licor y luego se sigue el mismo proceso.

En el centro y sur de América es un refresco muy famoso que recibe diversos nombres como ‘raspado’ o ‘minuta’. Éstos se realizan de una forma un poco distinta: el hielo está triturado y congelado y, antes de servirse, se pone en una copa o vaso y se rocía con el sirope que se desee. Sea de una forma u otra, lo más aconsejable es tomarlo con pajita e ir removiendo de vez en cuando para que el almíbar con el zumo, el café o el sirope, impregnen bien el hielo.
No hay mejor ejemplo de algo helado que estos dos refrescos veraniegos donde el proceso de congelación es indispensable. Elige el que prefieras y disfrútalo del sabor que más te apetezca.
Recetas de sorbetes y granizados:
Granizado de kiwi
Sorbete de mandarina
Granizado de limón o naranja
Ver imagenSorbete de melón
Ver imagenGranizado de fresas
Sorbete de limón al cava
Granizado de vino tinto
Sorbete de frambuesas
Ver imagenGranizado de café
Sorbete de pera