Soufflé de frutas en almíbar

Aunque el soufflé más común es el salado hecho con bechamel, he hecho uno dulce, porque tenía una receta hecha en Cocina Familiar y necesitaba una buena cantidad de modificaciones, porque fue de las primeras que hice. Seguramente tengáis el soufflé por una receta muy difícil y eso os eche atrás a la hora de poneros a hacerlo, pero nada más lejos de la realidad. Para hacer este que os propongo, solo necesitáis un buen bizcocho y un buen merengue. Esos son los ingredientes principales y una vez le pilléis el truco a ambos, el resto es coser y cantar. Vamos a ponernos ya manos a la obra y disfrutar cuanto antes de este maravilloso soufflé.
Una placa de Bizcocho (VER AQUÍ)
10 claras de huevo
Frutas en almíbar al gusto
Una barra de helado de nata
Una pizca de sal
400 g de azúcar

Lo primero para hacer el soufflé es conseguir una placa de bizcocho de unos 2 cm. de grosor. Las venden hechas ya, pero si sois más de bizcocho casero, en los ingredientes encontrarés el enlace a la receta del bizcocho.
Separamos las claras de las yemas y ponemos todas en un bol o como en mi caso en el recipiente de la batidora y comenzamos a batir. A medida que se va montando ponemos la pizca de sal y vamos añadiendo el azúcar paulatinamente. Una vez esté el merengue montado, reservamos.
Sobre la placa de bizcocho pondremos láminas de la barra de helado de nata que habremos cortado. Después, encima del helado, vamos poniendo las frutas en almíbar escurridas hasta cubrirlo. Ahora tenemos que poner una buena capa de merengue encima y extenderlo para que cubra todo el helado y la fruta.
Ayudándonos de una manga pastelera, le daremos los toques decorativos como más nos guste. Para rematar el soufflé, tenemos que quemar el merengue con un soplete de cocina. Si no tenéis, no es indispensable hacerlo, pero no quedara igual. Hasta aquí la receta de hoy amig@s, un soufflé de frutas en almíbar. Espero que lo probéis pronto, vais a pasarlo de maravilla.
