
Todo ocurrió en Madrid. Hace un año acudí a una boda en la capital española y recuerdo que nos pusieron una especie de tarta de milhojas como pastel nupcial. Debo confesar que al principio me extrañé, ya que los novios prefirieron este dulce llamado Tarta árabe, antes que algo de chocolate.
Y por lo visto, no fui la única, pues varios invitados la miraban con extrañeza. No obstante, como siempre nos suele pasar cuando juzgamos algo con antelación, al probar el pastel tuvimos que rectificar nuestras palabras, ya que la tarta estaba realmente deliciosa.
Así pues, recordando aquellos momentos, decidí que era hora de volver a probar aquella maravilla tan exótica y sobre todo, tan fácil de elaborar.
INGREDIENTES:
*También se puede usar mantequilla e incluso dátiles para la decoración.
Primero. Ponemos las láminas de masa brick en el horno a una temperatura de 150º durante 2 o 3 minutos. Esta masa se hace muy rápidamente, por lo que es necesario que estéis muy atentos de que no se os queme. Muchos suelen pintar las láminas con mantequilla, pero no es necesario. Además, os aconsejo que no las dejéis cocerse mucho. En mi opinión, cuanto más blancas mejor, porque no tendrán un sabor tan fuerte.

Segundo. Mientras las láminas se enfrían, pasaremos a montar la nata. Para ello verteremos los 50g de azúcar sobre los 125ml de nata, así como un toque se esencia de vainilla.

Tercero. A continuación, montaremos las capas. Comenzamos con la masa brick, luego la nata y después las almendras. Repetiremos esta dinámica tantas veces como capas queramos. Finalmente, terminaremos con una lámina de masa brick decorada con azúcar glass y almendras.


Texto e Imágenes: PROPIAS