
Esta es la tarta que preparé este año para el cumple de mi cuñada María José.
Hacía tiempo que quería hacer una tarta en forma de cúpula, así que aproveché la ocasión. Además había leído en millones de blogs lo deliciosa que quedaba la swiss meringue buttercream, así que decidí lanzarme. Además, como ella es muy de chocolate la preparé de chocolate blanco.


1. En un bol poner al baño maría (fuego bajo-medio) la mezcla de las claras con el azúcar.
Es muy importante que el bol esté completamente limpio (os recomiendo repasarlo bien con un trozo de papel de cocina).
El fondo del bol no debe tocar el agua. De esta forma nos aseguramos de que no se cocinan las claras.
2. Remover constantemente hasta que el azúcar quede completamente disuelto (al poner un poco entre los dedos no notamos la textura granulosa del azúcar).
3. Pasamos a la batidora y montamos con ayuda de unas varillas. Cuando notemos el bol frío, podemos pasar al siguiente paso.
4. Añadimos la mantequilla poco a poco sin dejar de batir.
5. Por último añadimos lentamente el chocolate blanco.

Y la rumorología era cierta, el relleno queda delicioso, la tarta estaba para chuparse los dedos. Además quedó muy original, y a pesar de que lleva más de 300 flores, es bastante sencilla de hacer.
Espero que os haya gustado tanto como a María José, y si os gustan las tartas con flores, no os perdáis ésta de tres pisos.
Un beso,
Eva
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